Miércoles 15 de Julio de 2009
Buenos Aires.— El futbolista Pablo Alvarez, quien hasta el fin de
semana pasado jugó en Rosario Central, fue asaltado por dos delincuentes armados que se lo llevaron
cautivo junto a su hija de 9 meses en José León Suárez, lo golpearon, le robaron y lo abandonaron
con la beba tres horas después en Villa Ballester.
Fuentes policiales y familiares de Alvarez aseguraron que los ladrones
se mostraron muy nerviosos, que le pegaron un culatazo en la cabeza, que le robaron un anillo de
oro y el bolso con los pañales de la beba y que nunca se dieron cuenta que era un futbolista.
“Es trágico lo que pasó. Fue un sufrimiento muy grande”, dijo Mónica, la mamá del
futbolista que el domingo jugó el trascendental partido frente a Belgrano en el cual los canallas
consiguieron mantenerse en primera división.
Todo comenzó cerca de las 21.30 del lunes cuando Alvarez llegaba en una
camioneta importada BMW junto a su esposa y a su beba de 9 meses a la casa de sus suegros, en José
León Suárez, en el noroeste del conurbano bonaerense.
Al llegar, la esposa del futbolista se bajó del vehículo para abrir el
portón del garaje. Entonces aparecieron dos delincuentes armados que amenazaron a Alvarez y se
subieron al vehículo. “Lo hicieron correr a mi hijo al asiento del acompañante y se lo
llevaron. Todo fue delante de la esposa, que sufrió un ataque de nervios al ver que también se
llevaban a la beba”, relató la mamá del futbolista.
Un anillo y pañales. Durante el trayecto, los ladrones amenazaron al jugador y le
exigieron dinero. Pero Alvarez les dijo que no tenía nada, que todo lo llevaba su esposa. Entonces
le quitaron la alianza y un bolso en el que había pañales de la beba, quien siempre estuvo dormida
y sentada en su sillita de seguridad en el asiento trasero.
Unas tres horas después, el futbolista y su beba fueron abandonados en
la camioneta en proximidades de la villa La Rana, de Villa Ballester.
“Estamos todos muy nerviosos, muy conmovidos con lo que pasó,
especialmente porque se lo llevaron con la beba. Fue todo muy duro”, dijo Mónica.
“Mi nuera se descompuso, mi esposo también, mis hijos también. Por
suerte los delincuentes no se dieron cuenta de que él era futbolista porque yo creo que hubiese
sido peor”, explicó la mamá del jugador.
Por su parte, el jugador dijo estar “seguro de que fue un hecho al
voleo” porque no lo reconocieron como futbolista. “Si no, hubiese sido peor porque (los
delincuentes) estaban nerviosos” y “les tuve que explicar cómo se manejaba la camioneta
porque tiene caja automática”. (Télam)