Domingo 31 de Enero de 2010
Las torrenciales lluvias que cayeron sobre territorio peruano durante enero causaron 20 muertos, cinco desaparecidos, casi 38 mil damnificados y más de 67 mil afectados, informó ayer Defensa Civil de Perú.
Diez de las muertes ocurrieron en el departamento de Ayacucho, cuatro en el de Cusco, tres en el de Huancavelica y tres en el de Puno, todos en los Andes centrales o sureños del país, indicó el informe.
En la lista figura la turista argentina Lucía Ramallo Sarlo, quien visitaba la ciudadela inca de Machu Picchu. Sus restos fueron repatriados anteayer.
Defensa Civil dijo que el departamento que más afectados tiene es Cusco (con 35.115), seguido por Ayacucho (1.112), Junín (658), Puno (411), Huancavelica (319), Lima (223) y Apurímac (59).
No obstante, el gobierno regional de Cusco consideró que los damnificados en su jurisdicción elevan la cifra a 80 mil.
Expertos del Servicio Nacional de Hidrología y Meteorología atribuyeron las intensas lluvias a la conjunción de una serie de fenómenos, entre ellos una corriente del Niño de dimensiones moderadas.
El río Vilcanota, que causó los mayores daños en Cusco, tiene ahora un nivel más de tres veces superior al de su promedio histórico para la época del año.
Los aproximadamente cuatro mil turistas, en su mayoría extranjeros, que habían quedado varados en Aguas Calientes, el pueblo que le da acceso a Machu Picchu, fueron rescatados en helicópteros.
Los pobladores exigen ahora ser también beneficiados por ese sistema de evacuación, lo que se prevé comenzará hoy.
A Aguas Calientes sólo se puede llegar por helicóptero, ferrocarril o caminatas de varios días, pero las dos últimas posibilidades están descartadas porque la vía férrea está destruida y los caminos intransitables.
Según el presidente regional de Cusco, Hugo Gonzales, al menos 4.800 casas han sido afectadas, de las que casi 3.000 quedaron inhabitables. Asimismo, más de 14.000 hectáreas de cultivos han sido arrasadas por las aguas que se desbordaron de los ríos de la zona, especialmente el Vilcanota.
Las pérdidas sobrepasan los 800 millones de soles (285 millones de dólares), con tendencia a crecer pues las lluvias persisten y con ellas el riesgo de más desbordes, indicó Gonzales.
En varios caseríos cusqueños humildes hay quienes lo perdieron todo. El adobe, precario material usado en las construcciones, actuó como esponja con el agua. Las casas cayeron y los campesinos vieron echadas a perder sus escasas pertenencias.
Pobladores de la zona dicen no tener recuerdo de un fenómeno tan fuerte.
Las críticas para el gobierno central giran en torno a que supuestamente ha priorizado la atención a Machu Picchu y a los turistas, lo que según los analistas es importante, pero sin que por ello se retrase la ayuda para los campesinos damnificados.
En los meses de temporada alta (de junio a diciembre), Machu Picchu recibe a 2.500 visitantes diarios, siendo el principal destino turístico a nivel nacional.