Viernes 12 de Julio de 2013
Un recluso de la cárcel de Gualeguaychú que asesinó a golpes y patadas a su pareja durante una visita íntima en 2012 fue condenado a prisión perpetua durante un juicio oral realizado en esa ciudad entrerriana. Se trata de Marcelo Schiaffino, de 38 años, quien estaba acusado de homicidio agravado por el vínculo por el crimen de Jésica Ocampo, asesinada en presencia de la pequeña hija de ella.
El crimen de Ocampo ocurrió el 11 de febrero de 2012. Entre las más de 25 lesiones que presentaba en todo el cuerpo, la joven de 24 años tenía seccionado el riñón izquierdo, probablemente por una patada aplicada por Schiaffino. Un informe forense también daba cuenta de traumatismos craneoencefálicos, lesiones en la zona abdominal y un surco de compresión cervical propios de un estrangulamiento, que fueron determinantes para provocarle la muerte.
Inconsciencia. Durante su declaración indagatoria, Schiaffino le dijo al tribunal que no sabía por qué había asesinado a la mujer. "No estaba consciente de lo que hice. No sé cómo maté a esa chica", dijo el acusado al admitir que asesinó a la joven, aunque descartó que haya sido por un ataque de celos.
El imputado reveló al tribunal que el día del crimen, la mujer había salido por unas horas de la unidad de visitas para estar con su anterior pareja, con quien se drogó y mantuvo relaciones sexuales.
Proxeneta. Paralelamente a este juicio por el que fue condenado a perpetua, Schiaffino se encuentra cumpliendo el décimo año de los 13 que recibió como condena por privación ilegítima de la libertad y promoción de la prostitución de una menor. El hombre, padre de 10 hijos con cuatro mujeres, reconoció que mató a Jésica y que recién comunicó la novedad a los guardias de la penitenciaría en las primeras horas del día siguiente.
El cadáver de la joven fue encontrado semidesnudo en la cama de la unidad de visitas, con múltiples golpes de puño y puntapiés en el rostro, en la zona lumbar y en los genitales, que le provocaron lesiones internas y externas y la consecuente muerte.
En su declaración, el imputado reconoció también que asesinó a la mujer en presencia de la pequeña hija de ésta, de un año y medio de edad.