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Perfil de un laburante que empezó a morir la noche de fin de año en Empalme

A Antonio Galván lo atacó a puñaladas un ladrón solitario en la zona de French al 6000, en el corazón del barrio Empalme Graneros y murió 21 días después por una infección.

Domingo 26 de Enero de 2014

Afuera, en la puerta de un pasillo humilde de calle De La Salle al 5900, en el barrio Empalme Graneros, hace calor. Ahí un hombre grande solloza la muerte de su padre y el barrio recuerda al muerto, que agonizó veintiún días despues de haber sido herido en un robo cuando faltaban pocos minutos para que terminara el año 2013.

El calor no para la bronca de Claudio Galván. Su padre, Antonio, tenía 69 años, cuatro hijos, ocho nietos y una vida dedicada a la famila y al trabajo. Montaba estructuras tubulares y por ese motivo pasó horas incontables en Salta 2141 cuando se desató la catástrofe del 6 de agosto pasado con la caída del edificio y se tuvieron que apuntalar varios sectores. También puso sus manos en la previa de la largada del Rally Dakar. Pero su vida empezó a quebrarse el 31 de diciembre de 2013, cerca de la medianoche. Le intentaron robar en French al 6000, en el corazón del barrio Empalme Graneros. Entonces se resistió y lo hirieron feo. Luego de una impiadosa agonía murió por las heridas recibidas y, al parecer, "por una bacteria que no detactaron en los dos hospitales donde fue internado", o bien que "no la combatieron debidamente", dice su hijo.

La última cena. Galván había llegado a la ciudad desde Icaño, un pueblo santiagueño que es apenas un punto en el mapa, cuando tenía 18 años. Luego se casó con Estela y tuvieron cuatro hijos. La noche del último 31 de diciembre estaba con su esposa y la familia de su hijo Claudio en la casa de su consuegra, en French al 6100. Pero a las 23.30, después de cenar y antes del brindis, decidió irse de la reunión familiar. "Vaya a saber si es el destino o qué, pero se quiso ir y lo dejamos. Le dije a mi hijo y a mi hija que lo acompañaran y ellos vieron como prácticamente lo mataron", contó Claudio. Y mencionó que sus hijos tienen 15 y 12 años.

En su relato, Claudio cuenta una anécdota que cuesta creer. Dice que tiene en su casa "la cuchilla con la cual mataron a su padre y también el gorro que el asesino tenía puesto esa noche, y hasta la remera que vestía porque se sacó todo antes de escapar". Y dice que el juzgado no le solicitaron nunca esas prendas, ni se las pidió la policía para que integren el cuerpo de pruebas. Allí está el arma homicida, a la espera de nada.

"Mi viejo venía con sus nietos por French y de atrás de un árbol salio este muchacho (que al menos por sobrenombre está identificado) al que todos conocen en Empalme. Le pidió plata y un celular y mi papá, que además era grandote y estaba con los chicos, le tiró una trompada. Entonces éste le dio como seis puñaladas y le tiró la cuchilla como machete: al cuello, a los brazos, a la cara, a la cabeza. Lo tajeó todo", relató el muchacho.

Le dicen "El gancho" y suele andar por las esquinas de calle Gorriti cuando se cruza con Cullen, Fraga, Capmbell. "Se especializa en hombres grandes y en mujeres solas o con chicos. Todos lo conocen. Yo lo busqué, pero la policía es la que lo tiene qu encontrar", comentó Claudio con resignación.

En el hospital. La noche del 31 de diciembre de 2013 Galván ingresó con su cuerpo cortado al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez. Su familia había esperado en vano una ambulancia o un móvil policíal que no llegaron. Finalmente lo cargaron en un auto y quedó internado en el HECA. Días después le dieron el alta. "Lo trajimos a casa y se quejaba de que le dolía el brazo. Entonces el 6 de enero lo llevamos al Pami II, en la zona norte, y ahí comenzó a descompensarse. Día a día estaba peor", contó Claudio.

Era la primera semana de enero y comenzó una pesadilla silenciosa que mostró su lado mas cruel en sueros, entubamientos e infecciones. "Le dolía el brazo, lo tenía muy hinchado y tenía suero permanente. Hasta que tuvo un paro cardíaco", explicó Claudio Galván.

"Se murió el 21 de enero y en casa tengo todavía la cuchilla del que lo mató. Nadie me la pidió nunca, ni me llamaron del juzgado. Lo único distinto es que cuando mi viejo falleció me dijeron que le tenían que hacer una autopsia para constatar el homicidio y la causa de la muerte. Y ahí saltó otra cosa", cuenta entre el asombro y la indignación.

Infección mortal. "El médico me preguntó si la autopsia era por una duda sobre mala praxis. Le dije que no, que era por el homicidio. Y me comentó que en realidad no murió directamente por las heridas, si no por la infección que le produjo uno de los cortes o también pudo ser una inyección que le dieron en un brazo". Le explicaron que la infección avanzó por los vasos sanguíneos y la causa de la muerte fue una septicemia generalizada.

Quien hirió mortalmente a Antonio Galván aún camina por la zona norte de la ciudad. En Empalme Graneros "todos conocen a El gancho", dijo su hijo Claudio. El mismo que contó que la ambulancia no buscó el cuerpo de Antonio aquella noche de Fin de Año, que nunca le pidieron la supuesta arma asesina, que tampoco lo citaron del juzgado ni de la seccional para preguntar qué sabe del asesino de su padre. En la puerta del pasillo de su casa Claudio llora. Un poco por tristeza, un poco por dolor y bronca, un poco por nada y por casi todo lo que le pasó a su familia, que tuvo la mala suerte de que el jefe del hogar, el hombre que todo le enseñó, se topara con un ladrón la última noche del año pasado.

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