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Pérez Esquivel: "Las Fuerzas Armadas no pudieron por sí mismas dar un golpe"

El premio Nobel de la Paz y presidente del Servicio Paz y Justicia (Serpaj), Adolfo Pérez Esquivel, dio su testimonio en el juicio por el secuestro y tortura de los hermanos Iaccarino, empresarios...

Jueves 16 de Mayo de 2013

El premio Nobel de la Paz y presidente del Servicio Paz y Justicia (Serpaj), Adolfo Pérez Esquivel, dio su testimonio en el juicio por el secuestro y tortura de los hermanos Iaccarino, empresarios que también sufrieron la apropiación de sus bienes. El Nobel aseguró que "las Fuerzas Armadas no pudieron por sí mismas dar un golpe de Estado, necesitaron de sectores civiles y religiosos".

El Tribunal Oral Federal Nº1 de La Plata comenzó a juzgar ayer a Bruno Trevisán y Jorge Rómulo Ferranti, ex jefe y subjefe respectivamente de la Brigada de investigaciones de Lanús, con sede en Avellaneda, donde funcionó el centro clandestino de detención El Infierno. Ambos están acusados de los delitos de "extorsión, privación ilegítima de la libertad y aplicación de tormentos", en perjuicio de los hermanos Alejandro, Carlos y Rodolfo Iaccarino.

Uno de los testigos, Pérez Esquivel sostuvo que "hubo muchos empresarios que fueron víctimas de la dictadura y de casos de tormentos por dinero y propiedades", y mencionó el caso de un empresario de Tucumán y otro de Azul que fueron obligados a ceder sus propiedades durante el terrorismo de Estado.

El militante de los derechos humanos señaló que "en esa época hubo una doctrina internacional en torno al accionar de los militares".

Ejemplificó que "los militares argentinos tomaron el secuestro y la desaparición de chicos de la guerra civil española, lo cual se realizaba como una práctica para evitar que los niños crezcan bajo esa ideología que ellos buscaban borrar".

Sobre su relación con los hermanos Iaccarino, precisó que "los conocí hace cinco años en el Serpaj, ya que allí tenemos personas que se acercan a asesorarse. Al hablar con ellos recordé el caso de un empresario de Tucumán que conocí en el exilio, y llegue a la conclusión de que a ambos les había ocurrido algo muy similar. Ahí fue cuando empezamos a ayudarlos y asesorarlos".

En la audiencia de ayer se leyó la requisitoria de elevación a juicio, se indagó a los imputados y prestó su testimonio Pérez Esquivel.

Según la requisitoria de elevación a juicio, "los hermanos Iaccarino fueron secuestrados por individuos pertenecientes a las estructuras del Estado, el 4 de noviembre de 1976, por claras motivaciones de índole económica, consistentes en la ilegal apropiación de sus bienes y, además, en la eliminación de la actividad empresarial que en ese momento llevaban a cabo".

"Fueron secuestrados por funcionarios policiales que respondían a la cúpula militar y por orden de ésta. Fueron conducidos a varias dependencias policiales, torturados y alojados en condiciones inhumanas, todo ello para quebrar su resistencia moral y ceder a la pretensión de transferir sus bienes para su lisa y llana erradicación de la actividad empresaria", concluyó la Fiscalía.

El 4 de noviembre de 1976, toda la familia Iaccarino fue secuestrada: Rodolfo, Carlos y su padre fueron detenidos ilegalmente en Santiago del Estero y Alejandro junto a su madre, en Buenos Aires. Los Iaccarino eran propietarios de una empresa constructora, una compañía de iluminación, una empresa de auditoría y consultora de trabajo, todas estas con sede en La Plata; una industria láctea en Santiago del Estero y dos establecimientos agrícolas en esa provincia.

"En la Brigada de Investigaciones de Lanús (los Iaccarino) sufren presiones para transferir un avión y dos fracciones de campo ubicadas en Santiago del Estero", consta en la requisitoria de elevación a juicio. Allí se les indica: "Definan esta venta y se van en libertad" o de lo contrario "aparecerán en el Río de La Plata", prometiéndoles que serían sobreseídos en una causa por presunto monopolio de la industria de la carne.

"Se les coaccionaba a venderle a Bruno Chessi y Vicente Fernández, directivos de Cía y Tierras de Alta Gracia, las 25 mil hectáreas de campo y a cambio recibirían una cancha de golf de 28 hectáreas y 300 mil dólares", continúa el texto del fiscal, que añade que "se presentó en El Infierno la escribana Díaz de Camaño y les hace firmar a los hermanos un poder especial para que el padre de los tres, Rodolfo Iaccarino, y el doctor Eduardo Araujo, puedan vender las dos fracciones de campo". Agrega que "hasta hoy los hermanos Iaccarino no pudieron recuperar sus bienes y tampoco pudieron tomar posesión de la cancha de golf ni recibieron el dinero".

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