Perdió el documento en un robo y lo atraparon
El hombre salió de caño y la faena no le fue nada mal. Junto a un cómplice asaltó a un remisero al que le sacaron dinero en efectivo, un celular y una campera de abrigo. Pero en el apuro por escapar se le cayó la billetera adentro del vehículo y allí dejó su cédula de identidad, elemento sustancial para que la policía lo identifique, lo vaya a buscar a su casa y lo detenga.

Domingo 03 de Mayo de 2009

El hombre salió de caño y la faena no le fue nada mal. Junto a un cómplice asaltó a un remisero al que le sacaron dinero en efectivo, un celular y una campera de abrigo. Pero en el apuro por escapar se le cayó la billetera adentro del vehículo y allí dejó su cédula de identidad, elemento sustancial para que la policía lo identifique, lo vaya a buscar a su casa y lo detenga.

El insólito hecho ocurrió el 2 de abril pasado y su autor terminó preso un mes más tarde. Todo empezó en la zona oeste de la ciudad cuando, en horas de la noche, dos hombres subieron al remís que conducía Norberto C. en la esquina de México y Montevideo. Los pasajeros pidieron al chofer dirigirse hasta el cruce de Mister Ross y Rodríguez y hacia allí fueron.

Pero cuando el vehículo de alquiler estaba llegando a destino, uno de los pasajeros desnudó sus verdaderas intenciones. Extrajo un arma de fuego, la apoyó en el cuello del chofer y bajo esa amenaza le sustrajeron 200 pesos en efectivo, una campera y un teléfono celular. Tras ello, los delincuentes descendieron del auto y se perdieron a la carrera por las oscuras calles del barrio.

Denuncia y sorpresa. Apesadumbrado, Norberto C. fue hasta la seccional 15ª y presentó la denuncia de lo ocurrido. Lo hizo más por formalidad que con la esperanza de recuperar sus cosas. Después volvió a su casa porque, dijo a los investigadores, ya no tenía ganas de trabajar.

Al otro día el remisero empezó a limpiar su auto para emprender una nueva jornada. Y entonces surgió la sorpresa. En el asiento de atrás había quedado una billetera de cuero color marrón. Pensó que era de alguno de sus habituales clientes y la abrió para ver si hallaba alguna identificación que le permita reintegrarsela a su dueño. Halló unos pocos pesos y una vieja cédula de identidad de la provincia. Cuando prestó atención a la foto del documento no dudó: era del ladrón que lo había asaltado la noche anterior. Entonces volvió a la comisaría y puso el botín en manos de los investigadores.

Así las cosas, los policías identificaron a Sebastián Martínez, de 30 años, domiciliado en Chaparro al 1600, muy cerca del lugar donde los ladrones habían ascendido al remís. Con esos elementos en su poder empezaron una tarea de inteligencia frente a la vivienda del sospechoso y solicitaron la correspondiente orden de allanamiento.

El viernes, aprovechando el feriado por el Día del Trabajador, los policías golpearon a la puerta de la casa de Martínez y él mismo los atendió. El hombre, que según los voceros cuenta con numerosos antecedentes por robo, volvió a viajar hacia la zona sur de la ciudad. Pero esta vez no lo hizo en un remís sino esposado en un patrullero.