Sábado 03 de Marzo de 2012
Fiel a cierto punto de vista ideológico, Andrés Oppenheimer (en una columna de La Capital) atribuye la celeridad de desarrollo de innovaciones tecnológicas en Asia (medida, dicho sea de paso, a partir de una variable como es el número de patentes registradas, fácilmente cuantificable pero que tal vez no exponga la totalidad del tema) entre otras cosas al predominio de la actividad privada en el sector "porque las empresas privadas están cerca del mercado e inventan productos más comercializables". Tal vez omita, consciente o inconscientemente, otros aspectos: es el cálculo de lo comercializable, alimentado por el miedo y la ambición, lo que hace que muchos productos como medicamentos o alimentos no vean la luz porque, por ejemplo, se volverían "demasiado baratos", y tendrían que vender "mucho" para ganar "mucho", o tendrían que compartir el mercado con otros. O simplemente por intereses creados en laboratorios o industrias que censuran o prohiben ciertos productos para que no compitan con su nicho de mercado instalado, o que quieren la exclusividad de una patente para ganar fortunas, vendiéndole sólo al 10 por ciento de la población que tendría acceso al producto. Por no hablar del uso ambientalmente equilibrado de los recursos. Pequeños detalles.
Hernán Arcocha / DNI 24.820.496