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Pepe Mujica logró conquistar Washington

El carismático presidente uruguayo deslumbró con su estilo campechano a políticos y empresarios durante su estada de cuatro días en EEUU.

Viernes 16 de Mayo de 2014

"Soy el Pepe". Por más que el presidente de Uruguay, José Mujica, tratara de "desmitificar" su imagen, durante los cuatro días de visita oficial a Washington no hizo más que meterse en el bolsillo a sus audiencias, desde la Casa Blanca a los foros de universidades y organismos multilaterales. A su par estadounidense, Barack Obama, no logró quitarle la corbata que el propio Mujica jamás se puso. Pero sí consiguió arrancarle más de una sonrisa, bromeando entre otros con su creciente cabello blanco. Todo ello viniendo de un hombre, como tampoco se ha cansado de recordar "el Pepe", que roza ya los 79 años.

Y de ahí en adelante, con campechanía y muchas bromas —que escondían sin embargo críticas abiertas—, el ex guerrillero devenido en presidente logró fascinar a un Washington normalmente muy serio en el que la palabra socialismo casi sigue provocando alergia.

Así, ante los empresarios en la todopoderosa Cámara de Comercio estadounidense se atrevió a criticar duramente los tratados de libre comercio y defendió que el crecimiento sólo tiene sentido si la riqueza lograda se "distribuye" entre la población, empezando por salarios dignos para los trabajadores. Un tema que también retomó ante el Banco Mundial, institución que incluso creó un evento a la medida precisa del uruguayo: una charla "sin corbata", pese a que muchos de los asistentes no pudieron evitar mantener ese casi obligado elemento del vestir masculino en las instituciones oficiales de Washington.

Entre risas. En la sede del BM, a pocos metros del FMI demonizado por tantas izquierdas, Mujica acabó por meterse definitivamente en el bolsillo a un Washington que escuchaba entre risas, pero visiblemente fascinado, a un mandatario sin pelos en la lengua que rechazó tajante cualquier comparación de su imagen con otro icono político, Nelson Mandela, y que repartió filosofía de vida en grandes dosis. "No soy Mandela, soy el Pepe, un muchacho de barrio que se dio un juego y me tocó jugar este partido. Mandela rompió el molde, primero que se bancó 28 años de cárcel y yo casi 14, no, no, Mandela juega en otra liga", insistió casi ruborizado. "Me comí un montón de años de cana (prisión), pero no por vocación de héroe, me los comí porque me agarraron", bromeó y subrayó: "Hay que desmitificar".

Pero pese a sus esfuerzos, buena parte del atestado aforo absorbía fascinado sus palabras. Muchos de ellos conscientes, además, de que podría ser la última vez que ven al mandatario que tanta curiosidad despertó en el mundo por su persona, en vista de que el propio Mujica dejó claro que cuando deje la presidencia tiene planes ajenos a la vida pública. "No voy a ser un viejo de esos que salen por ahí a dar conferencias y cobran caché, no me interesa la guita, me interesa la gente pobre que tenga un oficio para ganarse la vida", aseveró. Quizás por ello, muchos tomaron escrupulosamente de sus consejos de vida, venidos de un hombre que ha visto mucho y pasado más aún.

 

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