Peligrosos lomos de burro
Algunos dicen, no sin ironía, que las elecciones deberían realizarse cada seis meses para que la Municipalidad realice algunas obras postergadas, por ejemplo las de iluminación, zanjeo, bacheo, señalización general...

Sábado 16 de Julio de 2011

Algunos dicen, no sin ironía, que las elecciones deberían realizarse cada seis meses para que la Municipalidad realice algunas obras postergadas, por ejemplo las de iluminación, zanjeo, bacheo, señalización general, y el simple pero útil pintado de los lomos de burro. Y a propósito, una de las bellezas emblemáticas de nuestros barrios es el lomo de burro; esa trampa transversal que en las calzadas es una fuente potencial de accidentes y hace las delicias de los sistemas de suspensión de los vehículos, causan mortificación a sus ocupantes, especialmente aquellos que sufren artrosis, artritis, problemas cervicales y otras exquisiteces corporales por el estilo. Todo lomo de burro que se precie, además de tener una altura exagerada luce, recién construido, un rutilante color amarillo que el paso del tiempo va transformando en un gris aburrido y taimado. Así, el “burro” va convirtiéndose en una serpiente que agazapada en la calle se entretiene como loca rompiendo amortiguadores. Tal vez la inveterada costumbre de no respetar las normas y señales de tránsito, aun bajo amenaza de multas, quizás la peligrosidad de algunos conductores de “acelerador fácil” justifica la construcción de esa simpática creación callejera en cercanías de escuelas y hospitales. Pero, ya que están instalados, y al parecer hasta el final de los tiempos, cada seis meses habría que repintarlos para reponerles el fulgurante amarillo que obra como advertencia (al menos en la mitad del lomo que enfrenta al sentido de circulación), porque la señal indicadora que suele haber sobre las veredas no alcanza como instrumento eficiente de aviso.

Edgardo Urraco / urracoweb@latinmail.com