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Pelea entre dos familias tras una audiencia en los Tribunales

Se encontraron frente a frente los allegados a un hombre asesinado y los parientes de las dos imputadas. Hubo golpes de puños e insultos.

Viernes 16 de Mayo de 2014

Un portal de vidrio es el símbolo que separa en el primer piso de los Tribunales las dependencias del viejo sistema penal de aquellas que ocupa el nuevo mecanismo oral y público. Pero ese portal parece no ser suficiente para separar todo lo que hay de diferencias entre ambos sistemas. Ayer, por ejemplo, sirvió para exponer las falencias de la seguridad del edificio de Balcarce al 1600. Fue al finalizar una audiencia en la que se extendió la prisión preventiva a dos mujeres imputadas de asesinar a un hombre en el humilde barrio Remanso Valerio de Granadero Baigorria. Al finalizar el trámite procesal, familiares de víctima y victimarias se cruzaron en los pasillos en medio de gritos, insultos y hasta golpes de puños que obligaron a la intervención de la policía y el desalojo del lugar.

Jorgelina S., de 36 años, y Melisa Z., de 28, están acusadas del crimen de Brian González, un joven de 22 años ultimado el pasado 10 de abril. Dos días más tarde el juez penal Hernán Postma las imputó por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y les impuso 35 días de prisión preventiva. Ayer, al vencer ese plazo, ambas mujeres estuvieron nuevamente frente al magistrado, quien ahora extendió su permanencia tras las rejas por otros 23 días tras valorar que existía la posibilidad del entorpecimiento probatorio a raíz de que algunos testigos, según lo planteó la fiscalía, fueron amenazados.

Según la acusación, la noche del 10 de abril Ismael Z., uno de los hermanos de Melisa, fue hasta la casa 123 del barrio Remanso Valerio, en el límite entre Granadero Baigorria y Rosario. Allí vivía González, a quien golpeó en una discusión por viejas diferencias. Luego llegaron a la casa Melisa y su prima Jorgelina acompañadas por más personas.

Testigos. En ese sentido, el fiscal Adrián Spelta aseguró contar con cuatro testigos que relataron que en medio de una acalorada discusión Jorgelina sostuvo a González por la espalda para facilitar la conducta de Melisa, a quien se le atribuye haber efectuado el disparo fatal con un revólver calibre 32. Sin embargo Jorgelina sostuvo que su participación en el incidente se limitó a separar a su primo de la pelea y llevarlo para su casa. "Escuché un tiro y dijeron que disparó Melisa, pero no la vi", dijo en la primera audiencia.

El defensor de Jorgelina S., el abogado Marcelo Piercecchi, señaló que su clienta "no participó del hecho". Y agregó que, a su entender, "los testimonios lucen contradictorios, tendenciosos y no útiles". Además negó que las amenazas supuestamente sufridas por los familiares de González hayan sido denunciadas, lo que fue replicado por el fiscal, que aseguró que fueron realizadas en tiempo y forma. Finalmente, el letrado solicitó la detención domiciliaria para la mujer porque tiene dos hijos menores, de 2 y 4 años.

A su turno Iván Russo, el defensor público de Melisa Z., planteó que el caso debe encuadrarse como un hecho de legítima defensa. Dijo que González estaba armado y que su clienta le disparó a los pies. En medio de la pelea con Ismael Z., González se agachó a buscar el arma y el tiro le pegó en la espalda. El abogado pidió que el caso se califique como homicidio preteintencional y como medida alternativa requirió el arresto domiciliario para su clienta.

Finalmente, el juez Postma decidió prorrogar la prisión preventiva por 23 días ya que, según dijo, "los elementos probatorios reunidos hasta el momento tiene una carga incriminante acerca de la autoría o participación en el hecho". Y citó datos de la autopsia, que indicó que la víctima recibió un balazo en el tórax, lo que le provocó una hemorragia masiva.

Enfrentados. Cuando la audiencia ya había finalizado, varios familiares de Brian González lograron llegar hasta el blindex que separa las nuevas dependencias del sistema penal y se arremolinaron frente a las salas donde se realizan las audiencias. Estaban enardecidos y algunos de ellos portaban pancartas que pedían prisión perpetua para las acusadas y justicia para Brian. El momento de mayor tensión se vivió cuando uno de los parientes de González intercambió golpes de puño con un hermano de una de las jóvenes acusadas y se llevó la peor parte, ya que terminó con la nariz ensangrentada. Los gritos se sucedieron poniendo en alerta a la policía y a los funcionarios. De un ladro voceaban asesina a la madre de Jorgelina S."y del otro clamaban su inocencia. La situación parecía descontrolarse hasta que todo poco a poco fue volviendo a su lugar y los familiares de González se fueron.

Sin embargo, minutos más tarde, esperaron en la puerta de la alcaidía de Tribunales la salida del patrullero en el que las acusadas iban a ser trasladadas a prisión para intentar atacarlas, lo que no lograron.

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