Pecadores, sí; corruptos, no
Esta es una de esas frases dialécticas del Papa Francisco, que se leyó la semana pasada en el frente de la Parroquia del Perpetuo Socorro y que fue motivo de discusión y un poco de dudas de parte de muchos viandantes.

Miércoles 02 de Abril de 2014

Esta es una de esas frases dialécticas del Papa Francisco, que se leyó la semana pasada en el frente de la Parroquia del Perpetuo Socorro y que fue motivo de discusión y un poco de dudas de parte de muchos viandantes. Pecadores, sí. En la carta primera de San Juan (1,8), leemos: “Si decimos que no tenemos pecado, nos estamos engañando a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Pero si confesamos nuestros pecados, Dios nos perdonará”. En Proverbios 20, 9: “¿Quién puede decir, mi corazón es puro, estoy limpio de todo pecado?”. Y en 1 Reyes, 8,46: “Cuando hayan pecado contra ti, porque nadie está sin pecado…”. Por eso Jesús ya al comienzo de su prédica llamaba a la conversión: “El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca. Renuncien al mal camino y crean en la Buena Noticia” (Mc.1,15). Corruptos, no. La corrupción es el pacto con el pecado, con el reino del mal; o sea con los malos organizados para el mal. Es la mayor aproximación al gran pecado, del que habla la Biblia: pretender ser dueños del bien y del mal como si fuéramos dioses.

Carlos Bartolomé / DNI 6.373.901