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Patricio Fernández, la nueva joya delrugby rosarino

Patricio Fernando Fernández Fiant tiene 18 años, juega al rugby en Jockey Club y puede hacerlo tanto de apertura como de fullback. Pato tiene un kick privilegiado -comparable con el "guante" que tenía el ya legendario Guillermo del Castillo-, y el aplomo de un veterano de mil batallas...

Miércoles 02 de Enero de 2013

Patricio Fernando Fernández Fiant tiene 18 años, juega al rugby en Jockey Club y puede hacerlo tanto de apertura como de fullback. Pato tiene un kick privilegiado -comparable con el "guante" que tenía el ya legendario Guillermo del Castillo-, y el aplomo de un veterano de mil batallas, más allá de que en su haber sólo cuenta con tres partidos en primera división. Le encanta tener la pelota en la mano y atacar. Tiene potencial y un límite que sólo él lo marcará. Para quien no lo conoce es la nueva joya que apareció en el rugby rosarino. El 2012 será un año difícil de olvidar para él ya que tuvo un ascenso vertiginoso que lo marcó a fuego. Arrancó con los juveniles de su club como si fuera un año más, jugó un amistoso con Los Pumitas M19, después Rodolfo Ambrosio y Bernardo Urdaneta lo convocaron para el Campeonato Sudamericano y el 10 de noviembre terminó vistiendo la casaca verdiblanca en la primera división. En el medio se consagró campeón argentino con el seleccionado M18 de la Unión de Rugby de Rosario y cerró la temporada debutando en un seleccionado mayor, con Rosario, en el Seven de la República.

"Se fue dando todo, yo no lo tenía ni pensado. Hubo algunos que me lo adelantaron pero yo no les creía. Quizás no me sentía que estaba preparado, pero al final todo salió muy bien. Recién ahora estoy sintiendo un poco el cansancio, pero no me quejo, fue un año maravilloso para mí", confesó al empezar la charla con Ovación.

"A principios de año con Jockey hicimos un gira por Nueva Zelanda. Antes de irme, Pablo Bouza me preguntó si me podía volver antes para estar en el amistoso con Chile con Los Pumitas y le dije que no tenía problemas. Allá me fracturé un dedo y llegué con un yeso. Así que empecé a correr y hacer todo para llegar de la mejor manera. Así y todo pude llegar. Y jugué un tiempo, que era lo que yo quería. Debutar en un seleccionado siempre tiene un sabor especial", dijo el apertura en referencia a su primera convocatoria a un seleccionado nacional.

—Y con los chicos de tu club, ¿qué pasó?

—Jugué algunos partidos y cuando llegaron las finales me desgarré en el partido ante Universitario y me perdí de jugar contra Plaza y GER. Fue un garrón porque quería jugar esos partidos ya que, aparte de los sevens, era lo último que quedaba para disputar en el año.

—Formaste parte del equipo de Rosario M18 Campeón Argentino. ¿Qué sensaciones te dejó esa experiencia?

—Me acuerdo de eso y se me pone la piel de gallina. Para el Argentino formamos un grupo muy grande, con chicos de distintos clubes que nos hicimos muy unidos, no hicimos amigos. Con ese equipo no perdimos ningún partido, ni siquiera los amistosos y terminamos la campaña invicto. Cuando años anteriores entraba en la página de la UAR y veía "Tucumán Campeón Argentino" internamente pensaba que sería muy bueno estar ahí. Este año, cuando cumplimos el sueño y teníamos la copa en la mano, no lo podía creer. Es algo que no me voy a olvidar nunca más. Este campeonato y mi debut en la primera, por lejos, fueron los mejores momentos del año.

—Ahora que pasó un tiempo, ¿qué te acordás de tu debut en la primera?

—Cuando subí a primera sentí una diferencia muy grande en los golpes, en todo. Entre una categoría y otra no hay tanta diferencias. Se siente, pero lo sentís mucho más cuando llegás a primera. Fue tremendo. Debuté ante Tucumán Lawn Tennis por el torneo del Interior en un partido muy caliente. Me tocó entrar y no sé si estaba nervioso o qué, pero no caía, no podía creer en el lugar que estaba.

—¿Qué pasó después?

—Ese partido lo ganamos y al sábado siguiente jugamos la semifinal contra Duendes, donde me pusieron de titular. A mí no se me pasó por la cabeza que podía estar, y cuando el jueves antes del partido dieron el equipo y nombraron al Hueso (Baetti) de wing y a mí de fullback no lo podía creer. Fue una semi bastantechiva, un partido muy extraño, un típico clásico. Más allá de que lo perdimos, nunca lo voy a olvidar.

—Ya pensando en el futuro, ¿cuál es tu idea con respecto al rugby?

—Mi gran objetivo para este 2013 que comienza está puesto en el Mundial Juvenil. Espero estar en la lista. También me gustaría seguir jugando en primera, pero no quiero apresurarme. La realidad es que prefiero ir paso a paso.

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