Escenario

Patricia Suárez: "Los argentinos hacemos tango por todas partes"

La dramaturga y narradora rosarina debutó en Washington como actriz en "Ella es tango", con lo que sumó una nueva faceta a su exitosa trayectoria

Domingo 20 de Junio de 2021

“Mi experiencia en el escenario era la negrita mazamorrera del 25 de Mayo en el acto de mi colegio”. La dramaturga rosarina Patricia Suárez responde con una broma a la pregunta sobre cómo le resultó su debut como actriz en “Ella es tango”, el espectáculo montado en el Gala Hispanic Theatre de Washington. Se trata de una revista musical que obtuvo una excelente reseña en The Washington Post y que destaca la contribución de mujeres compositoras y cantantes del género en la que Suárez, además de escribir los textos, interpreta a la legendaria Tita Merello.

Desde la capital de Estados Unidos, durante una entrevista vía mail con Escenario, la premiada autora de novelas, textos para niños y obras de teatro representadas en todo el mundo, contó su experiencia en esa ciudad en la que trabaja desde hace 10 años. Una de sus obras, “Las Polacas”, fue representada y premiada allí en versión musical y es la misma pieza que el director rosarino Damián Ciampechini está desarrollando en formato de serie. Además de ser la responsable de la adaptación local de esos textos sobre la trata de blancas, Suárez contó qué significa para ella Tita Merello, habló del feminismo que experimenta desde los 12 años y que representa de distintas maneras en sus obras; su relación con la ciudad, sus proyectos -un radioteatro, un estreno en España, el lanzamiento de dos novelas, un libro para niños y un unipersonal: “Siempre estoy escribiendo, sino me muero”, confesó-, y sobre la pandemia: “Mantener las salas cerradas acabará por matarnos”, aseguró.

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Patricia Suárez interpreta a Tita Merello en una revista musical que destaca la contribución de mujeres compositoras y cantantes de tango.

Patricia Suárez interpreta a Tita Merello en una revista musical que destaca la contribución de mujeres compositoras y cantantes de tango.

¿Cómo surge tu participación en el espectáculo para interpretar a Tita Merello?

Un año y pico antes de la pandemia, Hugo Medrano, el cerebro y director de “Ella es tango” me preguntó si quería escribir unos textos sobre las cancionistas del tango porque quería armar un espectáculo con ellas. Medrano es el director y fundador del Gala Theatre de Washington DC que ha cumplido 45 años poniendo obras y gestando una labor social entre los latinos inmigrantes de muchos países de habla hispana y descendientes de ellos. Yo, por supuesto, acepté escribirlos. El show estaba programado para junio de 2019. Mi marido, Claudio Aprile, fue asistente de dirección y director de actores, y como ya se sabe, todo se suspendió. Recién se pudo estrenar este año. De hecho el Gala es en este momento el único teatro con funciones presenciales en esta ciudad, hasta el mes de diciembre que se animan otros teatros más. Llegado el 2020, como Hugo Medrano deseaba que el espectáculo fuera de argentinos genuinos, por el acento y por la comprensión de lo que el tango significa, me propusieron actuar interpretando el monólogo de Tita Merello, una Tita atemporal, y me gustó la idea de hacerlo. Muchas veces me tentaron con actuar y me resistí, pero esta vez fue más fuerte que yo.

¿Qué otras mujeres tangueras aparecen en el show?

Aparecen Azucena Maizani, y Libertad Lamarque. Las tres divas cruzan escenas en el marco de películas que filmaron, “Tango” y “Madreselva”. Se la menciona a Mercedes Simone, y hay un cuarto personaje, Camila, que es una chica de hoy, que canta tango donde puede, en peñas, tanguerías y milongas.

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¿Cómo te resultó tu debut como actriz? ¿Cómo fue la experiencia de subirte a un escenario para actuar?

Llegué con toda la letra sabida y recordando eso de que “a letra sabida no hay actor malo”, hice dieta y recolecté consejos de todos mis amigos actores, especialmente Rita Terranova y Roxana Randón, y de dramaturgas como Adriana Tursi, Susana Torres Molina y Sandra Franzen. Mi experiencia en el escenario era la negrita mazamorrera del 25 de Mayo en el acto de mi colegio, Nuestra Señora de los Angeles. O sea, actuación no. Pero tampoco era una aficionada porque sí tenía mucha experiencia de dar clase en escenarios. Y las clases de arte, de cualquier arte, son de esas que en zoom no sirven porque necesitás la vibración del alumno, saber qué le pasa en el cuerpo y el alma y de escribir teatro. Para escribir teatro tenés que saber qué emociones tienen tus personajes, qué les pasa, por qué dicen lo que dicen y por qué callan lo que callan. Y además, a lo mejor había una actriz dentro mío, y en lugar de pánico, el público me estimuló. Igual tenía terror del director, de Hugo Medrano, que lo sé un gran director y actor, y hasta que no me dio el ok, no me sentía capaz. Acá hicimos cinco funciones por semana, así que imaginate que hay que poder sostener y hacer crecer al personaje.

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"Todos somos argentinos y de los cuatros que no lo son de nacimiento, dos están casadas con argentinos. Algunos venimos de Buenos Aires, otros de Nueva York, otros de Miami y otros de Las Vegas", dijo Suárez sobre el elenco.

"Todos somos argentinos y de los cuatros que no lo son de nacimiento, dos están casadas con argentinos. Algunos venimos de Buenos Aires, otros de Nueva York, otros de Miami y otros de Las Vegas", dijo Suárez sobre el elenco.

¿Cómo es el espectáculo?

Consta de dos actos y un intermedio. Hay cuatro sketches de actuación con Cecilia Esquivel, Lorena Sabogal, Krystal Pou y Claudio Aprile y muchos números de baile armados por los coreógrafos Rosalía Gasso y Alejandro Barrientos y los bailarines Marcos Pereyra y Florencia Borgnia. Dos cantantes de tango de esas que te ponen la piel de gallina de la emoción, Mariana Quinteros y Patricia Torres. Ellas son acompañadas por la Pan American Symphony Orchestra, cuya dirección musical y arreglos los hizo Sergio Busjle, que es rosarino, cuento de paso, y conducido por el maestro Ariel Pirotti, un adicto a la música, a tocarla y componerla como no conocí otro. La frutilla de la torta es la participación de Rodolfo Zanetti con el bandoneón. Todos somos argentinos y de los cuatros que no lo son de nacimiento, dos están casadas con argentinos. Algunos venimos de Buenos Aires, otros de Nueva York, otros de Miami y otros de Las Vegas. Los argentinos hacemos tango por todas partes.

¿Qué otros roles cumpliste dentro del montaje?

Sólo la escritura y algunas adaptaciones que hice aquí en los procesos de ensayo y la actuación como Tita.

We are GALA Hispanic Theatre!

¿Cuáles son tus trabajos anteriores para el Gala Hispanic Theatre?

Tengo la fortuna enorme de estar trabajando aquí desde hace diez años. Escribí dos espectáculos para el Galita, la sala para niños, sobre la primera y la segunda parte del “Quijote”. Una de ellas gustó tanto que luego el director James Slowiak, profesor de teatro en la Universidad de Akron, Ohio, la montó allí. Y, por supuesto, en 2015 y tras muchísimo trabajo de muchos artistas, se puso en escena “Las Polacas”, “Polish Girls”, como musical. Yo trabajé en textos junto a la música del argentino Mariano Vales y la dirección de actores y escena de Mariano Caligaris. Hubo actores argentinos trabajando aquí venidos desde Argentina, como Martín Ruiz, un excelente actor de comedia musical en Buenos Aires, que representó mi “Schlomo” y Ana Fontán, cantante de tangos porteña que hizo de Mignón. El espectáculo fue nominado y premiado por los “Helen Hayes”, unas distinciones de aquí.

Tita Merello aconsejaba a las mujeres sobre salud sexual. “Si te vas a acostar con un hombre”, decía, “hacete el Papanicolau”. ¿Qué es más feminista que eso? Tita Merello aconsejaba a las mujeres sobre salud sexual. “Si te vas a acostar con un hombre”, decía, “hacete el Papanicolau”. ¿Qué es más feminista que eso?

¿Seguís prefiriendo la escritura o te tienta seguir probando la actuación?

¡Estoy muy tentada! Hace como diez años escribí un unipersonal sobre las criadas de Marcel Proust y uno de sus personajes, Albertina, y me da muchas ganas de ponerlo en escena el año que viene, ya que se cumple el centenario de la muerte del autor.

¿Cómo es la respuesta del público? ¿Es público latino? ¿Qué interés notás por el tango en los estadounidenses que no descienden del latinos?

Los latinos están encantados; los norteamericanos más Wasp (White, Anglo-Saxon and Protestant, el acrónimo en inglés de blanco, anglosajón y protestante) se fascinan con el tango y disfrutan más las canciones y las performances de los bailarines. Sucede que a las escenas deben leerlas en una pantalla de traducción, y entonces vos estás actuando para gente que mira para otro lado.

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Estados Unidos está abriendo las salas teatrales. ¿Cómo ves a la distancia la situación en Argentina?

Podría decirte que enorme, pero no es tanto. Suceden dos fenómenos más allá de la vacunación, que es fundamental, y los protocolos sanitarios. No todas las regiones Estados Unidos obran de la misma manera. De hecho, comentaba antes, sólo nosotros hacemos teatro en Washington DC. Comenzamos con un aforo del 30 por ciento en una sala para 270 personas y desde el viernes 11 de junio se quitó el aforo. Sin embargo, el próximo teatro que abre para funciones es en diciembre con “Grinch y la Navidad”. La mayoría de las funciones están programadas para febrero de 2022. Y en una ciudad aquí cerquita, Baltimore, está vacía y cerrado como hoy puede estarlo Rosario. La segunda cosa, es que nosotros tenemos teatros pequeños. Es el maravilloso y único fenómeno del teatro independiente argentino, para bien o para mal: salas de treinta, cuarenta butacas. Un aforo del 25 por ciento para prevenir contagios, significa diez valientes espectadores. Diez espectadores, lamentablemente, endeudan al dueño del teatro y a la compañía. Un fenómeno como fue microteatro, con salitas de 15 espectadores, ¿puede existir con un 30 por ciento de aforo? Los autores cobramos el 10 por ciento de derecho de autor sobre la entrada percibida. Si hacés números, todos salimos perdiendo plata. No tengo la respuesta, no la sé. Pero mantener salas cerradas, acabará por matarnos. De eso estoy segura.

¿Qué te une a Tita Merello?

La fortaleza, supongo. Es como decir: yo tengo una voz y a mí no me van a pasar por encima tan fácil. Cuando me fui a Buenos Aires vivía en San Telmo, a la vuelta de donde se crió. Buscaba a mi hija en la escuela y veía su efigie, pintada en un estacionamiento, a la vuelta. Fue alguien cercano, familiar.

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Tita se hizo a sí misma en una época particularmente difícil para las mujeres, y aún más si eran artistas. Además, desafió los estereotipos sociales y de belleza hace más de 50 años. ¿Qué representa hoy Tita para las mujeres? ¿Se podría decir que fue una precursora del feminismo?

En la medida en que sos mujer y defendés tu estatus de mujer, sos feminista. Tita, en un momento en que no existían las propagandas de toallitas higiénicas, por dar un ejemplo, iba a un programa de televisión y recomendaba hacerse el PAP. Así ella había sobrevivido al cáncer y así aconsejaba a las mujeres sobre salud sexual. “Si te vas a acostar con un hombre”, decía, “hacete el papanicolau”. ¿Qué es más feminista que eso?

¿Te considerás feminista?

Siempre me consideré feminista, desde los 12 años. Creo que mi mamá a su manera también era feminista. “Las Polacas” es sobre la trata de blancas y lo escribí en 1999. Sobre mujeres víctimas de la violencia conyugal escribí varias veces, la primera en “El tapadito”, en 2004. Sobre el aborto escribí en “El fruto” en 2007. Sobre la condición queer en 2008 en “Carmencita”. No me propuse temas, son obras que a lo mejor hablan de otras cosas además, como el amor, el desamor, el nazismo, el judaísmo. Pero sus protagonistas son esclavas sexuales, mujeres golpeadas, mujeres embarazadas que no lo desearon y mujeres gay. Si eso no es feminismo, ¿qué es? Tenés un cuerpo que no determina tu destino, pero que te obliga a tomar decisiones.

Siempre me consideré feminista, desde los 12 años. “Las Polacas”, “El tapadito”, “Carmencita” son obras que a lo mejor hablan de otras cosas además, como el amor, el desamor, el nazismo, el judaísmo. Pero sus protagonistas son esclavas sexuales, mujeres golpeadas, mujeres embarazadas que no lo desearon y mujeres gay. Si eso no es feminismo, ¿qué es? Siempre me consideré feminista, desde los 12 años. “Las Polacas”, “El tapadito”, “Carmencita” son obras que a lo mejor hablan de otras cosas además, como el amor, el desamor, el nazismo, el judaísmo. Pero sus protagonistas son esclavas sexuales, mujeres golpeadas, mujeres embarazadas que no lo desearon y mujeres gay. Si eso no es feminismo, ¿qué es?

Adaptaste la Trilogía de “Las Polacas”. ¿Cómo surge la idea de transformarla en una serie?

Fue idea de Damián Ciampechini, el director, y un enamorado del tema. No conozco a nadie con tanta energía como él para meterse en proyectos que al principio parecen fantasías y él las vuelve realidad palpables y bellas. Damián ya las había trabajado en teatro en 2007 y después en 2017 y se presentó esta oportunidad. Un conocido que tengo, Sergi Belbel, me dijo una vez que si Shakespeare estuviera vivo escribiría series. Y yo creo que algo de eso hay, que la adrenalina con la que se cuenta el teatro, se puede contar una serie.

¿Cuáles fueron las dificultades para la adaptación? ¿Qué vigencia tiene el texto?

Las dificultades fueron que ya existía una serie sobre la trata de blancas de la Zwi Migdal y era la de Polka. Entonces hubo que hacer una adaptación que se diferenciara, y por eso integramos a la mafia rosarina, Chicho Grande, Chico Chico, Agata Galliffi, que es contemporánea a la Zwi Migdal aunque no hicieron negocios juntos. Creo que la vigencia del texto está en dos funciones que cumple a la vez: entretener al espectador general y enseñar la historia de su ciudad a quien es rosarino o le interesa Rosario.

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¿Cuánto hace que te radicaste en Buenos Aires? ¿Por qué te mudaste?

Me mudé en 2003 al barrio de Montserrat; estaba en pareja con el papá de mi hija, que también es escritor. La relación duró poquito, pero en esos dos años estrenaron “Las Polacas” de mano de Laura Yusem, gané el Premio Clarín de Novela con “Perdida en el Momento” y me programaron con una obra en el Teatro Nacional Cervantes, “Rudolf”. No veía mucho el motivo para volver cuando mis colegas dramaturgos rosarinos ni siquiera me reconocían...

Muchas obras tuyas fueron montadas en Rosario. ¿Cómo es hoy tu relación con la cultura de la ciudad?

Yo amo Rosario; no sé si tengo una gran relación, una relación cercana, con muuuucha gente que hoy hace literatura o teatro en la ciudad, pero, al menos desde mí, siempre estoy abierta a tenerla.

Mantener salas cerradas, acabará por matarnos Mantener salas cerradas, acabará por matarnos

En las redes ofrecés gratis tus textos. ¿Cómo surgió esa idea y por qué decidiste llevarla a la práctica?

Bueno, primero es un placer que otro te lea. Después, aprendí de Tito Cossa que los textos no deben cobrarse, que son para los demás. Y por último, la hija de mi marido, Aldana Aprile y que es productora de cine, charlando, me dijo que hay menos probabilidad de plagio cuanto más visibilizás tu obra. Más te leen, más personas saben que te pertenecen a vos, que salieron de tu cabeza. A mí me gustaría estar en el corazón de todo el mundo, que todos que hayan ido al teatro puedan decir “La obra contaba algo que una vez me pasó a mí o a tal otro...” y se emocione y no se sienta tan solo. Cuando era chica, los libros eran mis amigos. Ahora que soy grande, me gustaría que de alguna manera, lectores y espectadores me consideren su amiga. ¿Es muy naif?

Escribí un poco sobre la pandemia, más por divertirme que por dejar constancia. Después los convertí en radioteatros que saldrán en breve en LT9 de Santa Fe Escribí un poco sobre la pandemia, más por divertirme que por dejar constancia. Después los convertí en radioteatros que saldrán en breve en LT9 de Santa Fe

¿Qué proyectos tenés? ¿Escribiste algo sobre este momento de pandemia que transformó el mundo y las relaciones?

Escribí un poco sobre la pandemia, más por divertirme que por dejar constancia. Después los convertí en radioteatros que saldrán en breve en LT9 de Santa Fe. En septiembre estrenan mi obra “El fruto” en el teatro Lagrada de Madrid por la compañía Lomáscrudo, adaptada a los sones madrileños, donde había milonga, hay pasodoble. Dos novelas que hice, “Segunda chance”, romántica, saldrá en Vera Romántica y una novela negra en Vestales, se llama “Gula”, saldrán este semestre, ruego, espero... También un libro para niños. Me gustaría preparar el unipersonal sobre Proust, que haya una segunda temporada de “Las Polacas”. Y siempre estoy escribiendo, si no me muero...

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