Miércoles 01 de Abril de 2009
Un empresario rosarino que está procesado en una de las más voluminosas causas contra Mario Roberto Segovia, el llamado rey de la efedrina, estuvo 31 días detenido en la cárcel de Ezeiza por orden judicial, y acaba de ser liberado mientras se espera la fijación de fecha para el juicio oral y público por el caso. Se trata de Rubén Alberto Galvarini, dueño del depósito fiscal porteño donde en mayo pasado se encontró una partida de efedrina disimulada en un cargamento de azúcar que partiría a México.
Galvarini fue procesado en diciembre pasado por el juez federal porteño Marcelo Aguinsky, quien consideró probado que el rosarino Segovia fue quien suministró los 524 kilos de efedrina ocultos en un cargamento de 12 mil kilos de azúcar, despachados desde el depósito fiscal Sadocks SA, del barrio porteño de Barracas, propiedad de Galvarini. Esa mercadería llegó en un contenedor al puerto de Naucalpán, en México, en abril del año pasado.
A requerimiento del fiscal que interviene en la causa, Galvarini fue detenido y trasladado a prisión. La misma suerte corrió su socio en el depósito de Barracas, Jorge Gómez. Ambos están procesados por contrabando agravado por tratarse de estupefacientes pero al dictarles la medida el juez Aguinsky no les impuso prisión preventiva.
Galvarini es oriundo de Villa Gobernador Gálvez. Tiene domicilio en la calle Maza, en el barrio de Alberdi, donde reside su familia mientras él habita en Buenos Aires.
El juez corroboró que Galvarini y Segovia fueron socios en la firma Importadora Rugal SRL con sede en la avenida Ingeniero Huergo, frente a Puerto Madero, dedicada a importación y exportación de todos los productos, frutos e insumos del país y del extranjero que permitan las leyes aduaneras. Y en un departamento de Puerto Madero, propiedad de Segovia y allanado en noviembre, se encontró la citación a indagatoria de Rubén Galvarini de parte de Aguinsky, lo que certificó para el juez el vínculo entre ambos.
El fiscal del caso requirió y obtuvo la detención de Galvarini y Gómez, lo que fue confirmado por la Cámara Federal de Apelaciones en lo Penal Económico, que revalidó la idea de que ambos debían estar presos durante el proceso. No obstante, la Cámara de Casación revocó la medida a un mes y un día de las detenciones, disponiendo, como lo había planteado el juez Aguinsky, que ambos esperasen el juicio oral en libertad. Los dos obtuvieron la libertad el viernes pasado.