Lunes 31 de Agosto de 2009
Un muchacho de 18 años denunció haber sufrido tormentos dentro de la comisaría 14ª después de
ser conducido hasta allí por un agente de esa seccional, en su auto particular y presuntamente por
un motivo personal. No fue la única irregularidad: el ingreso del joven no quedó registrado en el
libro de guardia de la dependencia. A raíz del incidente, el uniformado fue detenido por
disposición de un juez de Instrucción y pasado a disponibilidad por las autoridades de la policía
rosarina.
Una fuente policial señaló que, de acuerdo con la presentación de
Jonathan S., de 18 años, todo se inició cerca de las 13.30 del jueves pasado. A esa hora, el agente
Ariel Reinaldo S., de 33 años, llegó a la casa del adolescente —en la zona oeste de la
ciudad—, donde vive con el padre y la pareja del hombre. En rigor, el efectivo y el joven son
vecinos y los enfrenta un conflicto personal: Ariel S. se opone a que Jonathan mantenga una
relación afectiva con su hija de 14 años. Este fue el motivo por el que el policía acudió a la casa
del pibe.
Salió a buscarlo. Según denunció Estela E., madrastra del chico, cuando el
uniformado llegó a su vivienda irrumpió violentamente: “Primero rompió la puerta y después
preguntó por Jonathan”. Cuando le dijeron que no estaba y se aprestaba a marcharse, el
policía lanzó una intimidación contra la mujer: “A tu hijo te lo voy a matar”.
Un rato después, y franco de servicio, el agente encontró a su hija
adolescente y a Jonathan en el cruce de Riobamba y Liniers. La reacción de Ariel S. fue imperativa.
A la chica le dijo que regresara a su casa y al muchacho lo obligó a subir a su auto particular
exhibiendo su arma reglamentaria. “Este acto del policía se puede encuadrar en el delito de
privación ilegítima de la libertad”, explicó una fuente de la investigación policial.
Ariel S. llevó al joven a la comisaría 14ª en la cual presta servicios.
Una vez allí, según el muchacho, el policía lo obligó a “desvestirse para revisarlo” a
pesar de que no había sido detenido y le anunció que le “armaría” una causa penal. No
fue la única anomalía. Después, el pibe fue golpeado con brutalidad por otro uniformado que todavía
no fue identificado. Este hombre, que habría recibido la orden de Ariel S., le asestó una patada a
Jonathan que le dio en el cuello, herida que fue constatada horas más tarde por un médico policial.
Después, Ariel S. “sacó” al muchacho de la comisaría y lo
trasladó en su mismo auto particular hasta la esquina de Pellegrini y Liniers. Tras ser liberado
por el uniformado, Jonathan fue a la casa de su madre y al día siguiente le contó al papá los
tormentos que había sufrido. Entonces, el hombre y el muchacho se presentaron en la Jefatura para
denunciar el episodio. En forma preliminar, el hecho, según el vocero consultado, está plagado de
irregularidades: el ingreso de Jonathan a la comisaría 14ª no quedó registrado en el libro de
guardia. El documento fue secuestrado por la División Judiciales de la Unidad Regional II por
disposición del juez de Instrucción Nº 10, Alfredo Ivaldi Artacho.
Tras las rejas. A raíz de la presentación, el magistrado ordenó la
detención del uniformado. Ariel S. fue alojado en el penal policial de la alcaidía de Jefatura y,
tras ser indagado por el magistrado interviniente, quedó imputado de amenazas coactivas con uso de
arma de fuego y vejaciones agravadas . A su vez, el comisario Osvaldo Toledo, jefe de la policía
rosarina, dispuso el pase a disponibilidad del uniformado y que la División Judiciales abra un
expediente por el hecho.
En tanto, un vocero de Jefatura señaló que el magistrado deberá
determinar cuál fue el efectivo que agredió al muchacho y para identificarlo deberá realizar una
rueda de reconocimiento en la que participarán los policías de la comisaría 14ª que estaban cuando
ocurrió el episodio denunciado.