Partió de Cuba con un llamado a la conciliación, pero sin ver a los disidentes
Francisco presidió su última misa en Santiago antes de tomar el avión: "Sin familia, sin el calor de hogar, la vida se vuelve vacía", dijo.

Miércoles 23 de Septiembre de 2015

El Papa Francisco cerró ayer su visita a Cuba llamando a la reconciliación en la isla socialista justo antes de continuar viaje hacia Estados Unidos.

"Queremos ser una Iglesia que salga de casa para tender puentes, romper muros, sembrar reconciliación", pidió Francisco en Santiago, en el este de la isla, apenas horas antes de continuar el simbólico viaje que lo llevó a Washington después de haber estado en La Habana.

El Papa fue despedido en el aeropuerto de Santiago por el presidente Raúl Castro, sin que ninguno de los dos volviera a pronunciar algunas palabras en público.

Jorge Bergoglio celebró antes en Santiago sus últimos actos públicos de los cuatro días que pasó en la isla caribeña. En la homilía de la misa que ofició en la catedral del simbólico poblado de El Cobre, Francisco llamó a la Iglesia católica a trabajar por la sociedad.

"Queremos ser una Iglesia que sepa acompañar todas las situaciones ‘embarazosas' de nuestra gente, comprometidos con la vida, la cultura, la sociedad, no borrándonos, sino caminando con nuestros hermanos", dijo el pontífice ante cientos de fieles y otros invitados en el santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre.

Entre los presentes estaba otra vez el presidente Raúl Castro, que asistió a las tres misas públicas que Francisco celebró en Cuba, así como el vicepresidente Miguel Díaz-Canel, el ministro de Exteriores Bruno Rodríguez y otros altos funcionarios del gobierno cubano.

La misa en el santuario del Cobre, uno de los lugares sagrados del catolicismo cubano, fue la primera que ofició un papa dentro de la catedral y la última de Jorge Bergoglio en Cuba antes de viajar a Estados Unidos.

El pontífice se reunió luego con familias cubanas en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción en Santiago. "Sin familia, sin el calor de hogar, la vida se vuelve vacía, comienzan a faltar las redes que nos sostienen en la adversidad, nos alimentan en la cotidianeidad y motivan la lucha para la prosperidad", dijo el jesuita argentino a los fieles cubanos.

El Papa continuó luego con la segunda parte de su simbólico viaje a Cuba y Estados Unidos, con una visita de seis días al gigante norteamericano. Francisco es visto como un valedor clave del histórico acercamiento entre los dos antiguos enemigos ideológicos.

El gobierno cubano espera que el pontífice latinoamericano se pronuncie en Estados Unidos contra el embargo que Washington impone a la isla desde comienzos de los años 60.

El Papa llegó el sábado a La Habana para un viaje que también generó grandes expectativas políticas por el deshielo con Washington, así como por los posibles mensajes que podría enviar al gobierno cubano. Grupos opositores y organizaciones internacionales pedían que el pontífice viera en la isla además a disidentes, algo que finalmente no se concretó.

Las autoridades impidieron el sábado y el domingo a dos disidentes asistir a pequeños actos eclesiásticos en La Habana en los que debía estar Francisco, según el testimonio de ambas. El Vaticano especificó que no se trataba de reuniones con el Papa, aunque confirmó que las opositoras estaban invitadas a las recepciones.

La oposición reportó decenas de detenciones temporales antes de la multitudinaria misa pública que Francisco ofició el domingo en La Habana. El religioso jesuita argentino criticó el exceso de ideología ante unas 200.000 personas en la Plaza de la Revolución habanera.

"No se sirve a las ideas, sino que se sirve a las personas", dijo durante su homilía pronunciada entre otros frente a Raúl Castro. Bergoglio también pidió más "espacios" y "libertad" para la Iglesia en la isla.

Francisco se reunió en la capital cubana además oficialmente con Raúl Castro en el Palacio de la Revolución y visitó al ex presidente Fidel Castro en su casa en el oeste de la ciudad. El histórico líder revolucionario de 89 años, retirado del poder desde 2006, se ha entrevistado con los tres papas que han visitado la isla.

El Papa argentino estuvo el lunes en la ciudad de Holguín, que recibió por primera vez a uno de los tres pontífices que han pisado Cuba. Francisco ofició ahí su segunda misa a cielo abierto. Unas 150.000 personas acudieron a la plaza central de Holguín para oír el mensaje pastoral de Francisco, según cifras citadas por el Vaticano.

En la ciudad del este de la isla, vecina a Santiago, el Papa resaltó el papel de la Iglesia durante su homilía.

Juan Pablo II se convirtió en 1998 en el primer pontífice católico en visitar la isla socialista. La llegada del polaco Karol Wojtyla marcó entonces el lento renacimiento de la fe católica en Cuba.