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Paró por una avería y le balearon el auto en un intento de robo

Tres disparos perforaron el parabrisas del vehículo de la víctima, que se salvó de milagro al escapar de los maleantes a la altura de Funes.

Miércoles 16 de Julio de 2014

Erik David G. tiene 39 años y le podrá contar a sus amigos que volvió a nacer a la vera del la autopista Rosario-Córdoba, a la altura del cruce con la ruta 34S, frente al country Kentucky de Funes. El lunes a la noche el hombre transitaba por ese lugar y hacia esta ciudad cuando se pinchó uno de los neumáticos del Chevrolet Corsa que manejaba. Entonces estacionó sobre la banquina, cambió el neumático y cuando ya guardaba la rueda en el baúl para reiniciar la marcha fue abordado por dos hombres armados que bajaron de un auto color rojo que estacionó unos 30 metros más adelante y apagó sus luces. Asustado, Erik subió a su vehículo y aceleró. Como respuesta los delincuentes descargaron sus armas contra él. Tres de los balazos impactaron en el parabrisas, a la altura del volante y dieron en el asiento del conductor. Un cuatro proyectil dio en uno de los parantes del vehículo.

"Le dispararon a matar y el conductor se agachó, eso le salvó la vida", explicó un pesquisa ligado a la investigación a cargo de la fiscal de Flagrancia y Turno Raquel Almada. Erik sufrió sólo un rasguño en la mejilla izquierda, un raspón y el susto de vida. "No sabemos si la lesión fue producto de un roce de bala o de un trozo de vidrio del parabrisas estallado", explicó la fuente. Lo cierto es que Erik manejó hasta la casa de un pariente que lo asistió y escuchó su relato del hasta que le pidieron asistencia a los ocupantes de un móvil de Gendarmería Nacional que los acompañó hasta la comisaría 23ª, donde hizo la denuncia.

Sorprendido. Todo ocurrió poco antes de las 20 del lunes cuando un Chevrolet Corsa verde y amarillo, ploteado con la publicidad del sistema de ahorro "Autocrédito" se detuvo sobre la autopista a Córdoba, pocos metros después del puente de la ruta 34S y en la mano que viene a Rosario, más precisamente en el tramo que va desde el country Kentucky al hotel internacional Howard Johnson que allí se está levantando. Al volante iba Erik David G., quien detuvo el auto y se estacionó sobre la banquina pavimentada para cambiar un neumático. Diez minutos después el hombre estaba guardando la rueda averiada en el baúl y vio cómo, por la ruta pasaba un auto color rojo que seía un Volkswagen Gol o un Fiat Palio que le tocó bocina. Ese auto se detuvo unos 30 metros más adelante, ante la atenta mirada del empleado de Autocrédito.

Erik nunca le quitó la vista de encima al auto rojo. Mientras caminaba hacia la puerta de su Corsa vio como se apagaban las luces del otro auto y dos hombres se bajaban empuñando pistolas. Toda la secuencia duró menos de 15 segundos y Erik no lo dudó. Se subió al Corsa, puso primera y salió arando. Los delincuentes tampoco titubearon y uno comenzó a disparar con una pistola calibre 9 milímetros.

De milagro. Al ver el gesto del tirador, como acto reflejo, Erik se recostó sobre la palanca de cambio mientras guiaba el auto con una sola mano. Eso lo salvó. Tres balazos impactaron en el parabrisas, a la altura del volante. Dos los proyectiles perforaron la butaca del conductor y se incrustaron en el asiento trasero. Un cuatro impacto dio en uno de los parantes del vehículo.

Pero ese no fue el único guiño que la fortuna le hizo a Erik. El otro fue que cuando el Corsa tocó el cemento de la autopista, ningún vehículo lo impactó. Si bien para los investigadores se trató de un robo al voleo, no dejaron de reconocer que el episodio fue, de mínima, extraño. "Lo vieron cambiando la rueda e intentaron asaltarlo, no creemos que lo hayan seguido", explicó el vocero. "La víctima indicó que no suele transportar dinero y que sólo llevaba un maletín con documentación, pero no denunció que se lo hubieran robado", precisó al fuente de la investigación en manos de la fiscal Almada.

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