Domingo 26 de Febrero de 2012
El desacreditado Parlamento argentino, a pesar de sus diferencias ideológicas, a la hora de votar a favor de aumentarse sus propios sueldos sabe consensuar de modo espontáneo y automático. Senadores y diputados aumentaron sus dietas en un cien por ciento. Percibirán unos 35 mil pesos, además de los adicionales.
Bronca, rabia, indignación es lo que producen este tipo de noticias. Becarios que vegetan en el Congreso. Mercenarios que cambian de partido, de discurso. Incapacitados para ejercer una responsabilidad institucional. Aclaro que estoy generalizando, al que le quepa el sayo, que se lo ponga.
El aumento de las dietas de los señores legisladores nacionales es una burla al pueblo. No se necesitaban paritarias, no hubo discusión, no se discutió su viabilidad. No era necesario. Vergonzosamente fácil. El aumento de las dietas restituye la dignidad de los legisladores dijo el presidente de la Cámara de Diputados, y agregó que revalorizan su trabajo. Si antes eran indignos, ahora lo son más. En cuanto a revalorizar el trabajo, primero se necesita que trabajen. ¿Quién restituye la dignidad del obrero, del que realmente trabaja ganando menos de 5 mil pesos? ¿Qué incentivo reciben por revalorizar su trabajo los maestros, los médicos?
Los legisladores que se ocupan del país son los que están siempre presentes en el Congreso, los que presentan propuestas, los que debaten, que son los menos. La política y los partidos políticos son necesarios para vivir en democracia, pero mi desprecio es hacia los políticos que cobran abultadas dietas, que ni levantan la mano durante el año legislativo y que con tan solo cuatro o seis años de "trabajo" en el Congreso, solucionó el problema económico de él y de toda su familia de por vida.
Decía Miguel Delibes que para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad.
Manuel Basanta
DNI. 93971708