Lunes 21 de Diciembre de 2015
La periodista colombiana Alejandra de Vengoechea escribió en el sitio Proyecto Regional de Energía y Clima que en 1958 el estadounidense Charles Keeling, con sus mediciones hechas en la cumbre de un volcán inactivo de Hawai, fue el primer científico en detectar el aumento de dióxido de carbono en la atmósfera. Esas mediciones, cuyos valores aumentaron en la siguiente década, sorprendieron a la comunidad científica que hasta entonces creía que los mares y selvas eran capaces de absorber todos los gases producidos en el planeta. Los gobiernos se preocuparon y empezaron a consultar a expertos. Hasta que las Naciones Unidas decidieron realizar asambleas mundiales para tratar la problemática ambiental. Yo quiero agregar que casi al finalizar 2015, uno de los años más agitados de los últimos tiempos, con doce meses que fueron una imagen con luces y sombras; como inspirados por el milenario influjo de la Navidad, los presidentes de las principales naciones del mundo acordaron en la Reunión Cumbre de París por el Clima, reducir de aquí al 2030 las emisiones a la atmósfera de los gases que originan el famoso y peligroso efecto invernadero (GEI). Entre otros, esos gases son: dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido de nitrógeno (N2O), óxido de carbono (CO) y los clorofluocarbonos (CFC). Hay que ser experto en química para entender la mecánica de estos gases y sus recombinaciones en la atmósfera; pero basta con saber que acrecientan el efecto invernadero, agrandan el agujero de ozono y propician el calentamiento global. Por eso casi todos los países del planeta se han comprometido en la cumbre parisina a reducir sensiblemente la emisión de esos gases, lo que significa una reconversión en los desarrollos industriales y una gran financiación para ese cometido. En ese sentido, Tim Gore, de Oxfam (Confederación Internacional no gubernamental contra la pobreza y el sufrimiento), advirtió que no quedaron claras las formas de tal financiación. Sin embargo, en general las principales ONG's ambientalistas del mundo quedaron satisfechas por los resultados de la reunión en la capital francesa. Desde que en 1972 las Naciones Unidas convocaron a la primera conferencia mundial sobre temas ambientales, que se celebró en Estocolmo, se sucedieron numerosas "cumbres climáticas" y las llamadas Conferencias de Partes en diferentes capitales del mundo. Pero según los expertos todas esas reuniones fueron un concierto de retórica y promesas, que en la práctica no se tradujeron en reducciones significativas de los gases de invernadero. Sostienen los especialistas que la importancia de la reciente cumbre en Francia, que todos los medios no dudan en considerar histórica, reside en que participaron los países de mayor desarrollo que son los mayores emisores de gases. Pero si bien el acuerdo logrado es vinculante en ciertos aspectos, no lo es en lo que hace a las decisiones, lo que crea una cierta duda en el estricto cumplimiento de lo resuelto. Además, los republicanos norteamericanos ya anunciaron que el presidente Barack Obama no podrá honrar lo que prometió; y que si el próximo mandatario surgido de las elecciones de noviembre de 2016 es republicano, el Senado revisará minuciosamente el compromiso asumido por Barack Obama.
DNI 6.042.889