Jueves 31 de Diciembre de 2009
Una pareja integrada por dos hombres solicitará formalmente en Tucumán autorización para contraer matrimonio, indicó ayer Graciela Cárdenas, delegada del Instituto Nacional de Lucha contra la Discriminación (Inadi), organismo que intervino en la boda gay celebrada el lunes último en Ushuaia.
Cárdenas precisó que los hombres, ambos de 40 años y con 14 años de convivencia, pidieron asesoramiento legal el 24 de diciembre para presentar un recurso de amparo en Tucumán que habilite al Registro Civil a casarlos.
Uno de los objetivos es contar con los beneficios sociales, principalmente de atención médica, ya que uno de los convivientes está desocupado.
La pareja tucumana quiere seguir el camino abierto por los porteños Alex Freyre y José María Di Bello, quienes el lunes pasado pudieron casarse en el Registro Civil de la ciudad de Ushuaia luego de haber sido rechazadas sus aspiraciones en la Capital Federal.
Freyre y Di Bello pudieron casarse, precisamente, porque una magistrada porteña declaró la inconstitucionalidad de las normas que exigen que los contrayentes necesariamente deben ser de diferente sexo.
La noticia surgida ayer en Tucumán generó la inmediata reacción de grupos católicos, quienes advirtieron presentarán acciones judiciales para impedir la boda gay.
Rechazo. Así lo anunció monseñor Liborio Randizzi, párroco de la iglesia La Merced de esa capital, quien señaló que la presentación judicial será efectuada por el Movimiento Familiar Cristiano, y calificó al intento de matrimonio homosexual como una “degradación” de esa institución y “de la sociedad”.
“Tenemos que defender la institución matrimonial, porque ese es un derecho natural del hombre y la mujer y también un sacramento consagrado como es el matrimonio”, sostuvo el sacerdote de la Iglesia católica.
Según el religioso, “la sociedad no puede basarse en la unión de parejas del mismo sexo, esa es una realidad que lamentablemente existe por estos tiempos tan cambiantes, donde se quieren modificar los principios éticos y morales”.
Randizzi consideró que el rechazo al casamiento entre homosexuales “no es discriminar sino poner las cosas en su punto justo que es la ley natural, la ley cristiana y la ley cívica”.
“Si quieren unirse, únanse, pero que lo hagan de hecho. La ley debe estar para el bien común, no para hechos circunstanciales. Uno debe respetar lo que piensen a pesar de que estén equivocados”, sostuvo.
Consultado sobre el tema, el gobernador José Alperovich dijo que no se pronunciaba porque no conoce aún la cuestión legal. “No quiero brindar una opinión sobre lo que no conozco, porque una cosa es mi visión personal y otra la que debo tener como mandatario provincial”, dijo el mandatario. (DyN)
En México
El gobierno de la capital mexicana demandó ayer respeto y tolerancia a las reformas que desde marzo de 2010 permitirán el matrimonio gay en esa ciudad. La consejería jurídica del gobierno señaló que las reformas al Código Civil del distrito no violan la Constitución y en caso de ser necesario asumirá la defensa legal de los cambios, en una aparente referencia a señalamientos de opositores de que acudirían a la Suprema Corte para echar abajo las modificaciones.