Paradigma de la impunidad
Nuevamente está enrejado (por ahora) Jonathan G. el menor asesino confeso de Leonardo Zini, quien desde dicho homicidio e inimputable por ley, cometió innumerables tropelías y se evadió...

Jueves 07 de Junio de 2012

Nuevamente está enrejado (por ahora) Jonathan G. el menor asesino confeso de Leonardo Zini, quien desde dicho homicidio e inimputable por ley, cometió innumerables tropelías y se evadió numerosas veces burlando así al gobierno y a la sociedad. ¿Hasta cuándo regirá la ficción legal de que un menor de 16 años es inimputable porque supuestamente no comprende la criminalidad de su conducta? Eso es tan increíble como la inflación oficial. Pero como nuestros políticos viven en un termo, sólo les interesa sus cuantiosos ingresos y su carrera política, no incluyen en sus proyectos actualizar las leyes sobre la seguridad. Eso sí, se preocupan por satisfacer a determinadas minorías con las leyes de matrimonio igualitario y de identidad de género. Entonces ante el grave flagelo de la inseguridad ¿qué hacer? ¿Volver a la época del feudalismo y reemplazar la inoperancia del gobierno central y los provinciales, la policía cuestionada y la Justicia ineficaz por la seguridad y Justicia privada (mercenarios); ¿o un señor feudal o padrino que nos asegure protección, caer en la rebelión fiscal para no financiar más la corrupción estatal? Al paso que vamos se está propiciando la creación de escuadrones de la muerte o grupos antipiquetes. Recordemos la violencia y caos institucional que en Alemania desembocó en la dictadura de Hitler. Cuando estudiaba catecismo, la Iglesia con su sabiduría de siglos consideraba que a los 7 u 8 años un niño ya tenía uso de razón y estaba en condiciones de recibir la comunión. Análogamente no hay dudas que por lo menos a partir de los diez años los menores (que ahora son más despiertos y están más informados que antes) saben perfectamente qué está bien y qué mal. Por lo tanto, hay que responsabilizarlos penalmente si delinquen. Eso sí, hay que someterlos a distintos tipos de procesos y de penas, e intentos de rehabilitación. Más a los menores que a los mayores, y asimismo, se debe tratar distinto a quienes todavía son niños que aquellos que ya son adolescentes. Sé que los progresistas se escandalizarán con estos pensamientos, pero qué proponen a cambio. ¿Seguir como hasta ahora?

Raúl Miguel Ghione,
DNI. 6.033.754
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