Para vivir en una sola Argentina
El jueves 12 de diciembre fuimos con un par de amigos a Buenos Aires a ver el recital de Steve Wonder. Llegamos como a las 17 y previamente tuvimos que pasar a retirar las entradas por las...

Viernes 20 de Diciembre de 2013

El jueves 12 de diciembre fuimos con un par de amigos a Buenos Aires a ver el recital de Steve Wonder. Llegamos como a las 17 y previamente tuvimos que pasar a retirar las entradas por las boleterías del teatro Astros, ubicadas en calle Corrientes al 700. Estacionamos el auto en un garaje ubicado en la misma cuadra y empezamos a ver pasar a la hinchada de Boca Juniors que iba para el Obelisco a festejar su día. La mayoría eran chicos y chicas cuyas edades oscilaban entre los 12 a 22 años, que pasaban con bebidas alcohólicas en sus manos y un alto grado de efervescencia y violencia, lo cual evidenciaba el desenlace próximo a pasar. Como pudimos logramos sacar el auto del estacionamiento cuando ya comenzaban los destrozos a los locales aledaños y el enfrentamiento con la policia y enfilamos hacia el estadio de Vélez Sarsfield. Allí nos encontramos con 40.000 personas que entraron y salieron ordenadamente y sin ningún tipo de hecho vandálico después de haber disfrutado de un espectáculo sobresaliente y de calidad, dado por un músico excelente y de una calidad humana suprema, ya que superó su ceguera con un especial don por el cual interpreta su música de una manera superlativa. O sea que en unas cuantas horas habíamos pasado de una realidad emparentada con la violencia, el alcoholismo, la delincuencia y posiblementa la droga, a otra contrariamente opuesta. ¿Estábamos en la misma Argentina? Y me contesté que sí. ¿Cómo recuperamos a esta generación de jóvenes que evidentemente no conocen la cultura del trabajo (que probablemente no la han visto en sus padres), que no conocen la cultura del estudio (a la cual tampoco han sido estimulados por sus padres y el Estado), ni respetan el patrimonio de otra persona que lo logró con su propio sacrificio (precisamente porque tampoco conocen lo que es sacrificarse para obtener un logro)? Humildemente me puse a pensar: ¿es bueno que el Estado busque la solución a esta realidad apoyándose solamente en la entrega de planes sociales? ¿Cómo logramos que estos chicos se inserten en la sociedad si no tienen buenos ejemplos de sus padres a seguir? ¿Los padres de estos chicos no se dan cuenta cuando ellos vuelven a sus casas drogados o alcoholizados? ¿Estos padres saben si ese día sus hijos concurrieron a la escuela? No creo que la mayoría de estos padres no se den cuenta de lo que hacen sus hijos porque están trabajando. Con esta nota sólo quise describir una situación que me tocó pasar y por la cual creo viví dos Argentinas totalmente diferentes. Pero yo espero que los responsables directos a resolver esta situación, llámense Estado, sociólogos, políticos, trabajadores sociales, etcétera, me hagan sentir un día que existe una sola Argentina. La del trabajo, la familia, la educaciôn y el respeto por el prójimo. No me gustaría ver más que estamos por el puesto 50  en cuanto a la educación y en los primeros puestos en cuanto a la corrupción ¿Lograremos ver algún día esa Argentina que todos queremos? De todo corazón espero y anhelo que así sea.

José Fernando Hipólito                   
DNI 11.448.150