Para un tribunal es "homicidio en ocasión de robo"

Sábado 02 de Mayo de 2009

En una resolución con pocos antecedentes, el Tribunal Oral 7 de San Isidro condenó a un ladrón por el homicidio de una mujer de 84 años que murió de un susto cuando el acusado y dos cómplices golpeaban a su hijo durante un asalto. El hecho fue similar al vivido por Juan César Ramírez (ver nota principal) en Rosario.

Walter Cuitiño, de 22 años, recibió 25 años de cárcel mientras que, Guillermo Vargas, de 35, fue condenado a 20 años por actuar como campana.

Durante la instrucción del caso, Vargas y Cuitiño habían sido acusados de robo con armas, pero el fiscal Diego Molina Pico logró imponer la figura de homicidio en ocasión de robo.

El hecho ocurrió el 14 de diciembre de 2007 cuando tres ladrones irrumpieron en una casa de Tigre y redujeron a Roberto Rigolta, a quien tiraron al piso y golpearon violentamente. En esas circunstancias, uno de los maleantes tomó por la espalda a su madre, María Alcira Jaureguiberry, de 84 años, que se había asomado a la ventana para pedir auxilio y la arrojó al piso.

Llorando, la mujer dijo a los ladrones que se lleven todo y comenzó a sentirse mal. Uno de los delincuentes se dio cuenta y alertó a sus compañeros que huyeron con dos pares de zapatillas y una notebook.

Pero el corazón de la mujer no resistió el disgusto y, según la autopsia, "murió a raíz de una insuficiencia cardíaca aguda, originada por una arritmia y un pico de hipertensión que, al presentarse en forma brusca alteró el sistema cardiovascular y generó un edema agudo de pulmón que, en una persona mayor, provoca la muerte".

Los jueces sostuvieron que "si bien los imputados desconocían que la víctima padecía una afección cardíaca, no podían ignorar que una persona de esa edad, sometida a un ataque brutal hacia ella y a su hijo, tuviera un desenlace fatal".