Martes 11 de Marzo de 2014
Al saber que se abrirá un “nuevo” e importante boliche en la esquina de Tucumán y San Martín, fui a la Dirección de Habilitaciones (Aduana) para averiguar bajo qué rubro comenzará, mejor dicho recomenzará, sus actividades. Allí fui atendida por Laura, quien me comunicó que sólo me podrían contestar presentando un expediente en el Distrito Centro, que ellos enviarían a la Aduana y de allí de vuelta al Distrito Centro. Por mis experiencias anteriores sé la demora que esto implica, por lo que insistí. Laura me preguntó cuál era la dirección exacta, a lo que respondí que no podía saberla por una simple razón, el número, en la puerta de la confitería, está borrado con la misma pintura de la pared, o sea a propósito. Esa fue la excusa perfecta para decirme que no podía hacer nada. Pedí hablar con su superior, pero me dijo que estaba de licencia (seguro, fin de semana largo). Lamentablemente no pude obtener respuesta a una simple pregunta que como vecina tengo derecho a formular y los funcionarios deberían responder, si no tienen nada que ocultar. Según la última ordenanza, no puede haber una confitería bailable en la misma manzana del Pami; por esta razón vienen renovando las habilitaciones a pesar de los cambios de dueño y las importantes modificaciones hechas en el local, de las cuales Obras Particulares se enteró cuando habían terminado (tengo expedientes al respecto que nunca contestaron). Se alegan derechos adquiridos, que por supuesto los vecinos no tenemos. La Municipalidad es rapidísima para aumentar y cobrar impuestos, pero nos niega respuestas que está obligada a dar. Vecinos han hablado con algunos concejales que no han respondido. La verdad es que estamos solos. Cada vez admiro más a los vecinos de Esperanto, que consiguieron lo que merecían, vivir en paz. No sé por qué intereses (o sí sé), en Tucumán y San Martín no lo logramos. Es nuestro derecho y los funcionarios deberían velar por ello, sin que tengamos la necesidad de exigirlo.
Marta Naveira