Lunes 09 de Noviembre de 2009
Que hay inseguridad, no es novedad. Que la misma nos afecta a todos y nadie está exento de ser una víctima, es otra realidad lamentable. Así y todo, la actual inseguridad se resuelve sólo dentro de un estado de derecho y únicamente dentro de una democracia fortalecida. No existe ni por asomo otra vía posible. Como se ha dicho en ocasiones reiteradas, "dentro de la ley todo, fuera de la misma, nada". Modificar algunas leyes, incorporar más policías, dictaminar fallos ejemplificadores, entre otras medidas, podría seguramente ofrecer otro panorama. Urge por cierto que así también fuera. Enfrentar la impunidad mediante "el que las hace, las paga", obvio, siempre dentro de la Constitución y códigos pertinentes, no debe ni debería ser una misión imposible. No. Cuidar a todos los ciudadanos en su integridad física es indiscutible. También básico y elemental. No comparto en absoluto expresiones como "no sabemos vivir en democracia", "el problema de nuestro país es la gente" o, la más fuerte de todas, "deberían volver los militares". Horrorosa expresión y anhelo de enorme desacierto. Todos deberíamos fortalecer la democracia que tanto nos ha costado. Todos deberíamos bregar, pedir y pacíficamente movilizarnos por más seguridad, reclamando más insistentemente y aunando nuestros esfuerzos, deseos y actitudes. Sin violencia, sólo ejerciendo nuestros legítimos derechos con ahínco y genuina madurez. Habrá que seguir trabajando duro para que se nos escuche y nos brinden soluciones concretas, sin otro fin que una mejor convivencia social y libre de oportunismos. Es prioritario que el gobierno apunte más a fondo y de lleno este tema. Tomo las frases del líder radical Raúl Alfonsín, quien en sus discursos expresaba con absoluta firmeza y convicción... "que en democracia se vota, se come, se cura y se educa"... y, obviamente, también se trabaja por mayor seguridad. Justicia.
Nora Cardarelli, DNI 14.510.012