Sábado 31 de Enero de 2009
El medio centenar de personas que el lunes pasado provocó destrozos y desmanes en la sede de Newell’s participó de un "acuerdo previo" para proveerse de armas, conseguir vehículos, cometer delitos y generar un estado de conmoción pública en las inmediaciones del club. Esa es, textual, la secuencia delictiva que la jueza Alejandra Rodenas imputó a los 17 detenidos en la causa. Si bien el reproche es preliminar, marca una posición judicial en medio de la polémica entre dos versiones sobre cómo se inició el suceso: para la Justicia se trató de un acto programado para ir a asustar.
De la extensa imputación que les leyeron a los acusados, a la que tuvo acceso LaCapital, surge que el suceso fue planificado con un deliberado fin de intimidar a los socios. Aunque puede modificarse con el paso de los días, el encuadre define una postura en medio de la disputa discursiva que se desató el jueves entre la conducción del club y el abogado de los prófugos Roberto Pimpi Camino y dos de sus hermanos, sindicados como líderes del desborde.
De la extensa imputación que les leyeron a los acusados, a la que tuvo acceso LaCapital, surge que el suceso fue planificado con un deliberado fin de intimidar a los socios. Aunque puede modificarse con el paso de los días, el encuadre define una postura en medio de la disputa discursiva que se desató el jueves entre la conducción del club y el abogado de los prófugos Roberto Pimpi Camino y dos de sus hermanos, sindicados como líderes del desborde.
Acción o reacción.Los dirigentes denunciaron el suceso como una demostración de poder del barrabrava tras haber perdido terreno con la derrota del ex presidente Eduardo López en las últimas elecciones. El abogado Carlos Varela, por su parte, asegura que todo fue una reacción no planeada ante una agresión de nuevos líderes rojinegros, cuando los hinchas iban al club a reempadronarse.
La acusación que redactó la jueza Rodenas es idéntica para los 17 acusados y ocupa varios centímetros de texto. Es que detalla, tramo a tramo, los pasos que dio el tumulto en su convulsionado recorrido por la sede del parque Independencia. Les reprocharon a todos la secuencia completa de delitos. Con el tiempo se verá qué parte le toca afrontar a cada uno.
Desde la primera línea, el texto de las indagatorias de la causa 250/09 les adjudica a los detenidos un acto programado, que consistió en "haber concurrido en previo acuerdo entre todos ellos y disponiendo de medios tecnológicos y económicos, cuya procuración previeron también conjuntamente".
A continuación les atribuye haberse munido de "provisiones, vehículos y otros elementos con el objeto de cometer delitos indeterminados, todo ello además con el fin de generar un estado de conmoción pública e indefensión de personas que ocasionalmente se encontraban ahí, para lo cual prestaron previa conformidad en fechas, horarios y lugares aún no establecidos".
El reproche judicial desmenuza luego en siete puntos, como escenas en cámara lenta, cada uno de los momentos de la arremetida. Son estos:
1 Unas 60 a 70 personas llegaron al club a las 15.40 del 26 de enero y abordaron a una empleada policial que controlaba el reempadronamiento de socios. La suboficial reconoció entre ellos a "Roberto Caminos y a Tato y Juan, hermanos del primero". Según la acusación, Juan le gritó "Milica de mierda correte", en el momento en que otra persona le sustraía el arma. La uniformada pidió refuerzos, se arrojó sobre el agresor y logró recuperar el arma sin el cargador, que apareció en el piso.
2 Mientras eso ocurría, el resto del grupo se lanzaba al interior de la administración donde rompieron muebles y mamparas e intimidaron a los empleados que no alcanzaron a esconderse.
3 Luego de violentar la persiana de la puerta 1 del club y efectuar disparos, escaparon hacia calle Pellegrini al advertir la llegada de la policía. En la avenida fueron detenidos diez de los acusados. Uno es un menor a quien le secuestraron una pistola 9 milímetros "con cachas negras y el martillo montado". Otro muchacho "arrojó un trozo de metal de 60 centímetros de largo" arrancado de un molinete del estadio.
4 Mientras tanto, un grupo de 30 a 40 sujetos que copaba la zona del camping resistía su arresto "mediante disparos de armas de fuego que portaban sin autorización". Hubo tiros al aire de la policía y fueron detenidos otros nueve acusados. De los 19 arrestados, dos son menores que están en libertad.
5 Este punto de la acusación refiere que, antes del ingreso del tumulto al club, se produjo un incidente que sugeriría el carácter planificado del hecho: apenas la banda descendió de los colectivos, uno de sus integrantes le apoyó una pistola a un socio, pero otro lo hizo desistir al grito de "Dejá a ese gil, vamos a matar a todos de la pileta".
6 En medio del descontrol otro efectivo policial que hacía adicionales fue desarmado por los agresores. La indagatoria refiere que se le abalanzaron varias personas, le sustrajeron el arma y el efectivo la recuperó, tras "trabarse en lucha", sin el cargador. También le sacaron una bolsa de papel madera con un cuaderno y efectos personales que apreció en uno de los dos colectivos Mercedes Benz de color celeste secuestrados, en los que también se hallaron palos de hacha y cuchillos.
7 El último acto que les endilgaron fue haber abordado en el camping a "dos personas de sexo masculino, uno menor de edad, amenazándolas e intimidándolas mediante la exhibición de arma de fuego".
Aunque el texto no lo especifica, la jueza Rodenas anticipó que todo la acción delictiva encuadra en la figura de intimidación pública agravada. Pero lo decisivo es que del relato judicial de los hechos se desprende la existencia de un propósito preordenado de delinquir. La versión del ataque programado que objetan los hermanos Camino es la que, en esta instancia preliminar, aparece apuntalada por la pesquisa.