Para Herminia
Se fue en primavera, a cultivar flores guevaristas en el apasionante mundo de la eternidad;  hacia allí la custodiaron treinta mil pájaros aguerridos en pos de  un gran encuentro y búsqueda jamás abandonadas Lo sabía y siempre lo repetía, la única...

Viernes 26 de Septiembre de 2014

Se fue en primavera, a cultivar flores guevaristas en el apasionante mundo de la eternidad;  hacia allí la custodiaron treinta mil pájaros aguerridos en pos de  un gran encuentro y búsqueda jamás abandonadas Lo sabía y siempre lo repetía, la única lucha  que se pierde es la que se abandona. Salud, madre de las Madres. Jamás abandonaremos su legado porque detrás de cualquier fracaso está esa tenaz consigna revolucionaria de hasta la victoria siempre; seguiremos tras sus huellas en la búsqueda y construcción de esa nueva sociedad que tanto ha soñado, de la cuál nos ha imbuido marcando el camino lleno de ilusiones de que es posible lo imposible.
 

Amílcar Monti