Jueves 28 de Marzo de 2013
El naturalista británico Charles Darwin (1809-1882) sentía que escribir su teoría de la evolución, base de la biología como ciencia, era como "confesar un asesinato", según le reveló a su mejor amigo en unas cartas que divulgó ayer la cadena británica BBC.
Darwin mantuvo durante años correspondencia regular con el botánico inglés Joseph Hooker (1817-1911), con el que compartió algunos de sus sentimientos más privados, como la tristeza por la muerte de su nuera o sus reticencias acerca de su trabajo.
Investigadores británicos descubrieron ahora esta especial relación entre las más de 1.400 cartas inéditas que el científico escribió y recibió a lo largo de su vida, y que serán publicadas online por la Universidad de Cambridge.
Fue con Hooker con quien Darwin expuso por primera vez su revolucionaria teoría sobre el origen de las especies, que contradecía directamente a la religión, una atrevida afirmación que sólo compartió con su amigo en prueba de la confianza que le profesaba.
"Cuando llegaron los últimos rayos de luz estaba casi convencido (contrariamente a la opinión con la que comencé) de que las especies (es como confesar un asesinato) no son inmutables", escribió el investigador con esos paréntesis desde la reclusión en la que vivió durante sus años de estudio.
Hooker, por su parte, respondía con preguntas que iniciaron un intenso debate entre ambos, aunque apoyó a su amigo firmemente ante las críticas que recibió en el debate religioso posterior a la publicación del "Origen de las Especies" en 1859.
Lo que más llama la atención de los documentos es el tinte personal que contienen. En las misivas revelaron su tristeza por las pérdidas familiares; Darwin describió a Hooker la muerte de su nuera Amy al dar a luz y la preocupación por su hijo Francis, que tras quedar viudo se marchó a Gales.
"La pobre Amy tuvo convulsiones severas debido a una falla en sus riñones. Después de las convulsiones se dejó caer en un sopor del que nunca se recuperó. Es un consuelo inefable el que no haya sufrido ni sabido que se iba para siempre del lado de su amado esposo. Ha sido un golpe más amargo para todos nosotros", escribe.
Darwin y Hooker se conocieron en su juventud, después de que ambos viajaron extensamente como botánicos: Darwin a las Islas Galápagos a bordo del Beagle, Hooker a la Antártica.
Luego siguieron carreras científicas muy diferentes. Hooker se convirtió en el director del Real Jardín Botánico de Kew Gardens —al sur de Londres—, mientras que Darwin desarrolló sus ideas sobre la evolución por selección natural que resultaron completamente innovadoras.
Vida emocional de Darwin. Los dos hombres se veían de vez en cuando, pero su amistad floreció principalmente por correspondencia. Según Paul White, editor e investigador asociado en el Proyecto de Correspondencia Darwin, las cartas ofrecen una ventana íntima a la vida emocional de Darwin.
"Es un maravilloso conjunto de documentos no sólo sobre la ciencia victoriana sino sobre los vínculos sociales que se podrían haber forjado en la correspondencia, y los lazos emocionales que pudieran derivarse entre dos hombres", dice White.
Darwin también usa a Hooker como caja de resonancia de sus ideas científicas. Debido a su posición en Kew Gardens, Hooker lo puso en contacto con una amplia red de contactos científicos.
Esto fue vital para Darwin. "Fue muy importante, porque había decidido vivir una vida bastante solitaria. l no tenía una posición institucional, por lo que Darwin utilizó las cartas más que la mayoría de la gente de su época, como una ventana al mundo", comenta White.
Fue con Hooker el primero con quien Darwin compartió sus ideas radicales sobre la evolución. Según White, el hecho de que confiara 100 por ciento en Hooker como para confiarle esta información, que había mantenido privado durante varios años, fue una señal de lo amigos que se habían hecho.
Está claro que Darwin estaba consciente de la naturaleza revolucionaria de sus ideas. Y Hooker argumentó con fuerza a favor de su amigo en el debate religioso que siguió. Gran parte del debate se llevó a cabo a través de cartas, con Darwin respondiéndole personalmente a muchos de sus críticos.
Es esta apertura en conjunto a la luz que arrojan sobre la obra de Darwin, lo que hace estas cartas tan fascinantes.