Domingo 13 de Junio de 2010
"Quien siembra en el espíritu, planta un árbol a larga fecha", dijo Nietzsche, y leyendo el artículo de La Capital del 6 de junio "Rosario mostrará su desarrollo…". me detuve en el proyecto del Puerto de la Música. Pensé: ¿cuál es el espíritu de los argentinos? En un país de improvisaciones, supongo que han evaluado la demanda cultural que requiere un proyecto tan emblemático y de tal presupuesto. Me parece paradójico en esta Argentina donde Ricardo Fort lidera el espectáculo, Amalia Granata, puede desplazar a una periodista de carrera, Moyano va como representante a visitar al Papa, los barrabravas dejan sus celdas, para viajar gratis al mundial… o el delirio de hermandad en el Mundial 78 durante la guerra de Malvinas, a tal punto de aclamar a una dictadura que los oprimía. Los actos de violencia de las barras futboleras sólo pueden manifestarse cuando se dan ciertas situaciones sociales y políticas que las propician y apoyan. No estoy en desacuerdo con ofrecer cultura a un pueblo tan necesitado de ella. Pero, quisiera anexar un sueño: duerme en algún cajón el proyecto del Centro de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard) en Rosario. El fin de semana pasado, en el Cenard (Bs.As) atletas nacionales e internacionales compitieron con educación, camaradería y sociabilización. Jóvenes convencionales y discapacitados se integraron en un mismo ámbito. Atletismo y fútbol, el de los consagrados "Murciélagos". Nuestros atletas discapacitados de AVIDA practican natación alquilando pileta en Rosario y cuando tienen que viajar sólo cuentan con que alguna empresa tenga la "buena voluntad" de entregar dos pasajes libres por cada colectivo, o afrontando cada uno los gastos. Por el parlante se escuchaba: tal deportista "perteneciente a la Municipalidad de Córdoba", a la Municipalidad de... Esperaba ansiosa que se dijera de Rosario, pero parece que una instalación deportiva como ámbito inclusivo, que podría sacar de la calle a muchos jóvenes que no tienen metas y se sumergen en el lodo de la droga, no está contemplado en la vidriera mundial de la actual Rosario.
Silvia Buonamico
silviabuonamico@yahoo.com.ar