Martes 20 de Agosto de 2013
Esta obra social está muy lejos de dar un buen servicio a nuestros jubilados y más cuando se trata de la misma vida de ellos. Somos cuatro hermanos que en forma desesperada queremos comentarles sobre algo indignante que le pasa a mi papá. Hace nueve meses, tras unos estudios y una biopsia, le detectaron que tiene unos ganglios malignos en el vaso y que se le está dispersando hacia los riñones (según los doctores del Sanatorio de Los Nuevos Ayres) y que también se le está haciendo metástasis. Por lo tanto, la hematóloga hace dos meses le recetó unos medicamentos que son vitales pero a la vez carísimos (valuados todos en aproximadamente $30.000) y que de la única forma que podríamos obtenerlos es a través de Pami. Pero esta institución desde que tenemos la receta viene dándonos vueltas pidiéndonos estudios y certificados de esta hematóloga que atiende a nuestro papá para poder autorizarlos. No obstante, el pasado miércoles 31 de julio me terminaron un expediente con todos estos papeles que recién ahí van a mandarlos a la casa central en Buenos Aires para que mi papá puede obtener los medicamentos y también me dijeron en la filial de Rosario que tarda de uno a dos meses para que vengan autorizados. Por eso, siento que nos están demorando mucho para poder tratar a nuestro viejo y controlar su enfermedad, ya que la misma sigue avanzando y mi papá, a sus 72 años, se siente muy dolorido. Verlo todas las mañanas cuando se levanta, quejarse del dolor me hace estremecer y me genera impotencia al no poder hacer nada. Se dice que esta enfermedad agarrada a tiempo se controla, pero como para Pami mi papá es un número más, nadie se preocupa. Es por eso que hacemos esta carta abierta a la comunidad para ver si alguien puede solidarizarse con nosotros. Desde ya muchísimas gracias.
Gabriela Beatriz Juárez / DNI 27.697.061