Palabras de tormenta
Desde siempre la ciudad de Rosario se convierte en un caos tras el paso de alguna tormenta de magnitud. Lo fue en 2007, cuando llovió durante más de una semana y se temía el desborde del arroyo Ludueña; sucedió lo mismo con la granizada de noviembre de 2006 y ahora otra vez con la tormenta del pasado lunes.

Lunes 09 de Febrero de 2009

Desde siempre la ciudad de Rosario se convierte en un caos tras el paso de alguna tormenta de magnitud. Lo fue en 2007, cuando llovió durante más de una semana y se temía el desborde del arroyo Ludueña; sucedió lo mismo con la granizada de noviembre de 2006 y ahora otra vez con la tormenta del pasado lunes. Si bien las consecuencias se resumen casi siempre en la falta de algunos servicios básicos (acumulación de residuos, árboles y ramas caídos, entre otros), resulta sorprendente escuchar al intendente Lifschitz expresar: "Algunos referentes barriales vinculados al justicialismo han estado operando, es evidente, porque los conocemos en el territorio". La verdad que estas palabras no suenan bien en un funcionario público, y no pretendo defender a algún partido político. Me parece que se deberían preocupar, tanto oficialismo como oposición, en producir un sistema de emergencia práctico y efectivo para este tipo de fenómenos naturales. Más aún teniendo en cuenta que muchos meteorólogos prevén que estos fenómenos se verán con más frecuencia y variada intensidad. El Ejecutivo municipal dijo además: "Algunos grupos han aparecido de manera violenta, con actitudes que rayan la delincuencia, (...) ya no es un problema social sino un problema de aprovechamiento de la situación social para otros fines". Yo creo que el oportunismo está claro que existe y no hace falta "agitadores" para ello, y sobre la delincuencia me parece que está presente aun sin demanda social.

Jorge Pucci,

jap_rosario@argentina.com