Viernes 25 de Junio de 2010
El 19 de septiembre de 2007, el tribunal de ética de la Unión Cívica Radical expulsó de sus filas al gobernador de Mendoza, ingeniero Julio Cobos, proclamado compañero de fórmula de Cristina Fernández, y lo inhabilitó de por vida para ocupar funciones o candidaturas a nombre del partido. Se argumentó "su inconducta y falta de ética" al haber "aceptado ser candidato a la vicepresidencia por una fuerza política diferente y enfrentada como pueden serlo dentro de la ley la oposición y el oficialismo". Cobos desconoció la autoridad moral de la conducción partidaria para tomar una decisión de este tenor y enfatizó: "No me arrepiento del camino elegido". Gerardo Morales, entonces candidato a vicepresidente de Roberto Lavagna, dijo de Cobos: "Es un indigno que anda atrás de la plata y al abrigo del poder. Es un intolerante y autoritario que, además, ha institucionalizado el sistema de corrupción de este gobierno". Por su parte Ricardo Alfonsín, entonces candidato radical a la gobernación de Buenos Aires, pidió que se sancionara a todos los radicales que se acoplaran a la concertación plural. El 9 de abril de 2009 el tribunal de ética del radicalismo dio marcha atrás y levantó las sanciones impuestas a Cobos. En la oportunidad, Ricardo Alfonsín dijo que si Cobos regresa a la UCR y se postula a la presidencia de la Nación, el partido se encolumnará "detrás del vicepresidente". Días atrás, Alfonsín ratificó que está "dispuesto a ser candidato presidencial en 2011" y que "a mí me gustaría una fórmula presidencial con el socialismo". Conclusión: en política las sanciones de por vida no lo son y a las palabras se las lleva el viento. Y de aquí a los comicios soplará cada día más fuerte.
Carlos Alberto Parachú