Pago electrónico en los taxis
Me perturba saber que estamos en el mundo del revés. Medidas como cámaras de seguridad, puertas o cajas blindadas, alarmas para autos o en el caso de los taxis el GPS no son métodos infalibles contra el robo.

Sábado 19 de Noviembre de 2011

Me perturba saber que estamos en el mundo del revés. Medidas como cámaras de seguridad, puertas o cajas blindadas, alarmas para autos o en el caso de los taxis el GPS no son métodos infalibles contra el robo. Aún la tarjeta magnética no es infalible en los colectivos, porque si bien ya no se roba la recaudación de las unidades ahora roban al chofer o a los pasajeros eventuales que se desplazan en el mismo. (Lo vemos a diario cuando una línea no quiere entrar a tal o cual lugar por falta de seguridad). Lo que si queda claro es que a partir de que las medidas de seguridad mejoran (¿mejoran?) la delincuencia por capacidad o por su estado de locura (llámase droga o como lo prefiera) evoluciona para burlar todo tipo de protección. Entonces, ante los hechos sufridos por algunos taxistas en nuestra ciudad (algún genio dirá) saquemos el dinero de dichos taxis y suplámoslo con otro medio: tarjeta de crédito, de débito o tarjeta magnética. El taxi, en su sentido más práctico, es un transporte más ocasional que para el traslado masivo de personas; lo primero se aduce porque no todo el mundo siempre programa tomar un taxi. Pero ocurre para no llegar tarde a un compromiso o cambios climáticos inesperados entre otros. El taxi tiene poca capacidad de transporte, solo cuatro personas. Como resultado de aplicar esta medida obligaríamos al ocasional pasajero a contar con tarjeta de colectivo y también tarjeta de taxis. En el caso de la cancelación por tarjeta de débito, el taxi debería contar con un posner, en este caso inalámbrico. Me imagino en Córdoba y Sarmiento, a las 18, cobrando un viaje, toda una postal. Ni hablar de que la gran mayoría de cuadras los metros para estacionar de un taxi están ocupados generalmente por particulares, lo cual los obliga a parar en doble fila. Hace ya varios años una empresa de radiotaxi quiso aplicar un sistema de cancelación mediante una tarjeta, sin mayor resultado, porque más que nada lo que fallaba era la buena fe tanto del chofer como la del pasajero; es decir, yo pasajero decía que me quedaban 10 en la tarjeta y en realidad me quedaba 5 o viceversa, lo que generaba un caos en la unidad y también en la empresa. Lo que sí me asusta es saber que el que ofrece esta idea es el mismo que dijo que el GPS era la solución de todos los males. Para mí, en lo personal, el sistema GPS es un negocio avalado por la misma Municipalidad. Los hechos lo demuestran: los robos siguen ocurriendo. Me queda un sabor amargo, el de saber que siempre venimos un paso atrás de las soluciones de fondo. Ya es hora que los gobernantes de turno mediante leyes o un buen equipamiento policíaco hagan su trabajo.

Pablo Gabriel Giménez