Jueves 10 de Septiembre de 2009
Lo que pasó el sábado pasado en el estadio de Rosario Central fue un gran hecho de corrupción que me afectó a mí, a través de mis hijas. La ilusión de ellas era ver jugar a la selección nacional y una cantidad de pillos les robaron ese sueño, y a mí 700 pesos, a 350 por platea, que eran las únicas que pudimos conseguir. Fueron al estadio una hora antes y apenas comenzaron a hacer la cola para ingresar abruptamente cerraron las puertas, aduciendo que la cancha estaba completa. Pregunto: ¿quién se sentó en las dos plateas que correspondían a mis hijas? Alguien que hicieron pasar con entradas truchas a cambio de coima. Mis hijas llorando le suplicaron a la policía mostrando las entradas. Voy a demandar a quien corresponda, me van a tener que pagar las lágrimas de mis hijas y veremos al final quién llora más.
Hugo Alesso,
hugoalesso@hotmail.com