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Pablo VI, bicampeón del Molinas

Goleó 4-2 a Newell’s en el Coloso. Gran cantidad de hinchas del equipo papal festejó la tercera estrella.

Lunes 27 de Octubre de 2014

Pablo VI se consagró bicampeón del Gobernador Molinas. Goleó 4-2 a Newell’s, nada menos que en el Coloso Marcelo Bielsa, y se quedó con los festejos por segundo año consecutivo (el tercero de su historia), justo en la semana en la que el club cumplió su 50 aniversario.
Sin lugar a dudas fue el premio a la humildad, al coraje. El equipo dirigido por José Previti sabía que debía ganar para ser campeón. Llegaba dos puntos abajo del rojinegro, del líder. Era por demás complicado. Pero los canarios, con garra y corazón, sacaron adelante un partido impresionante.
Pablo VI ganó con justicia y unos 1.500 hinchas armaron un carnaval, que finalizó con una caravana en el Monumento a la Bandera.
Finalizado el encuentro, la nota negra de la tarde la dieron los hinchas leprosos que estaban en los parrilleros del club, que al no soportar la derrota despidieron con una lluvia de piedras a los autos de los jugadores papales. Lo insólito fue la reacción que tuvo un jugador rojinegro contra este medio. El agresor estrelló un botinazo sobre el auto.
“Esto es Pablo VI. Nadie nos regaló nada. Luchamos contra todos. Pudimos lograr el bicampeonato y el tercer título en la historia del club. Hace dos semanas que veníamos preparando el partido. Era un sueño rubricar con un título en el club del que soy hincha. Gracias a Dios y a la garra de estos leones, Pablo VI es el mejor de la Rosarina”, sostuvo José Previti, el DT papal.
El trámite fue electrizante. Desde el inicio Newell’s salió decidido a quedarse con el triunfo y a los 16’ Nicolás Palacio con tiro cruzado puso el 1 a 0.
Los papales se sintieron tocados y en dos minutos, a los 35’ y 37’, con goles de Ezequiel Previti de tiro libre y de Nahuel Stelmann dieron vuelta el cotejo en forma increíbe.
En el complemento Franco Reynoso de cabeza (62’) estiró el marcador para el visitante a 3-1. A los 65’ Héctor Baini descontó y puso a tiro a Newell’s (con el empate era campeón), pero en el quinto minuto adicionado, Matías Almirón, de penal, aseguró el título con el 4-2. El premio a la humildad, para el bicampeón rosarino Pablo VI.

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