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Otro procesado en el marco del atroz crimen de una joven

Héctor Raúl Gordo Vargas se transformó en el octavo procesado en la causa abierta por el asesinato de Rocío Daiana Gómez, la piba de 17 años desaparecida el 27 de febrero de 2011 y cuyos restos fueron hallados en el fondo de un bar abandonado en barrio La Florida seis meses después.

Miércoles 03 de Octubre de 2012

Héctor Raúl Gordo Vargas se transformó en el octavo procesado en la causa abierta por el asesinato de Rocío Daiana Gómez, la piba de 17 años desaparecida el 27 de febrero de 2011 y cuyos restos fueron hallados en el fondo de un bar abandonado en barrio La Florida seis meses después. El Gordo, un puntero político, fue procesado por la jueza de Instrucción María Laura Sabatier como "coautor de los delitos de privación ilegítima de la libertad doblemente calificada por uso de violencia, amenazas y/o venganza y por el uso de armas de fuego, lesiones, robo calificado por uso de armas de fuego", según la resolución.

El Gordo Vargas, de 53 años, fue detenido por policías sanlorencinos el 22 de septiembre de 2011 en un comedor comunitario del barrio Los Robles de Granadero Baigorria junto a su hijo Jonatan, de 21, y Juan José Pijuán Lazo, de 40. Esto últimos irán a juicio por privación ilegítima de la libertad y homicidio calificado de Rocío Daiana Gómez, entre otros delitos. De hecho el Gordo fue procesado por encubrimiento en esta misma causa, aunque recuperó la libertad. El 27 de agosto pasado lo apresaron otra vez por delitos más graves (ver aparte).

Espesor de un drama. La desaparición y el asesinato de Rocío Gómez es una historia trágica cuyos principales protagonistas se conocían desde hacía varios años. Norma Gómez, la mamá de Rocío y testigo fundamental, y Juan José Pijuán Lazo, el principal imputado, tienen la misma edad. La mujer se crió frente a la casa de este hombre en Valle Hermoso al 1200 en barrio La Cerámica. Allí Pijuán tenía un almacén. Rocío, la hija de Norma de 17 años, tuvo un hijo y convivió con Pijuán Lazo. También trabajó en esa despensa.

Norma y su concubino denunciaron que en el violento final de la relación entre Rocío y Juan Lazo, ellos estuvieron retenidos en ese lugar el 27 de febrero de 2011. Y describieron que fueron sometidos a violentos vejámenes y que ese día fue la última vez que vieron viva a Rocío. También dijeron que les robaron dos motos, una de ellas —una Motomel 110 color negra— un elemento clave para las ocho detenciones. El almacén cercano a La Cerámica fue saqueado y destruido el 17 de agosto, cuatro días después de que aparecieran los restos humanos enterrados en una finca de Martín Fierro al 600, donde el principal sospechoso supo tener un bar.

El 22 de septiembre de 2011 ocho personas fueron detenidas en el comedor comunitario "Mi refugio", de barrio Los Robles, en Baigorria. Los vecinos aseguraban que detrás de esa fachada había un aguantadero. En noviembre pasado la jueza Sabatier procesó a Pijuán Lazo y Jonatan Jony Vargas por privar de la libertad a la chica, por robo calificado por uso de armas, abuso sexual y homicidio entre otros delitos. También por encubrimiento a otras seis personas, entre ellas el Gordo Vargas. Uno de los hermanos de Pijuán Lazo continúa prófugo.

Desde que el caso tomó estado público sobre mediados de 2011, Norma Gómez apuntó a cuatro hombres como quienes la golpearon a ella, su concubino y su hija. "Entre los cuatro la empiezan a golpear (a Rocío): Hernán Lazo, Jony Vargas, Juan Lazo y otra persona a la que le decían Gordo". Cuando el Gordo Vargas declaró en su primera detención dijo que a Pijuán Lazo le alquilaba una pieza en el comedor "por 50 pesos por día" y que Lazo le había dicho que tenía "un problemita". "Yo no pregunté mucho. Me dijo que se lo solucionaba su abogado y se iba", refiere el dictamen que dijo Vargas. Procesado por encubrimiento, Vargas recuperó la libertad.

Una fotografía. Posteriormente, según expresó la resolución, Norma Gómez en Centro Atención Judicial pudo observar en el expediente las fotos de los detenidos aquel 22 de septiembre de 2011. Entonces reconoció a Vargas en una foto como "la persona a la que le decían Gordo" y que participó, de mínima, en la golpiza que le propinaron a Norma, su concubino y Rocío. A eso le siguió un reconocimiento positivo de persona. Estos elementos, a criterio de la jueza Sabatier, abrieron el nuevo escenario que terminó con el procesamiento del Gordo.

Por otra parte, Sabatier sobreseyó a Vargas por el delito de abuso sexual, en sintonía con lo resuelto por la Sala III de la Cámara Penal el 16 de marzo de 2012. En aquella oportunidad la sala coincidió "con lo manifestado por el fiscal de cámaras Guillermo Camporini, quien alegó que la sola manifestación de Norma Gómez no brindó sustento para mantener tal calificación", recalcó el dictamen.

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