Miércoles 18 de Agosto de 2010
Un nuevo derrumbe al interior de la mina San José complicó ayer aún más las labores de rescate de 33 mineros atrapados bajo toneladas de roca en el desierto de Atacama en Chile, en momentos en que el gobierno de Sebastián Piñera admitió por primera vez errores en el manejo de la crisis.
El desprendimiento ocurrió en una cavidad ubicada a cientos de metros de profundidad hasta donde los equipos de rescate habían ingresado por una perforación de centímetros de diámetro una cámara digital, para ver si había señas de vida de los trabajadores.
"Después de todos los antecedentes, estamos claros que debimos haber tomado acciones (para cerrar la mina antes de la tragedia)", reconoció ayer la ministra del Trabajo, Camila Merino.
La funcionaria reaccionó así ante la filtración de que una entidad dependiente de su ministerio, la Dirección del Trabajo, tuvo antecedentes de los problemas de seguridad del mineral días antes de su derrumbe, el jueves 5 de agosto.
En medio de la polémica, el gobierno y los familiares de los mineros asumieron ayer que el rescate de los trabajadores tardará meses. "Los imponderables ocurren", se resignó el ministro de Minería, Laurence Golborne, desde el mineral San José. El fracaso de un salvamento más inmediato, por presencia de rocas gigantes e inestabilidad geológica, fue confirmado con la partida del último rescatista que trabajaba en el mineral. Las operaciones de búsqueda de los mineros, supuestamente vivos a 700 metros de profundidad en un refugio de la mina San José, son ahora encabezadas con máquinas perforadoras.
Varias de ellas, aunque con problemas de precisión, avanzan a la zona donde estarían los mineros, como un primer paso para abastecerlos de agua, víveres y medios de apoyo, si aún viven. Las perforaciones, que avanzan a razón de unos 80 metros diarios, son de algunos centímetros de diámetro y permiten el paso de cámaras inalámbricas que serán usadas para tomar contacto con los mineros. Expertos llamados por las autoridades trabajan paralelamente en definir cuál es la mejor opción para construir un túnel y sacar a los trabajadores que ayer cumplieron 12 días bajo tierra.
"Todas las opciones, que van desde ampliar las perforaciones actuales hasta construir una nueva vía de ingreso, implican meses de trabajo", admitieron las autoridades. "Estamos definiendo una alternativa por fuera de la mina", dijo incluso el técnico Andrés Sougarret, llamado especialmente por el gobierno para encarar la emergencia.
El mayor problema es la inestabilidad geológica del mineral, que aún no termina de asentarse tras los derrumbes. l (DPA)