Viernes 09 de Mayo de 2014
Hace unos días leí una carta del señor Armando Torres Arrabal titulada “Distancia entre generaciones”. Dicha carta me generó una triste emoción acerca de la visión que este señor tiene respecto a la juventud. Todo lo que hace en su escrito es referirse a lo mal que están los jóvenes, diciendo que se llenan de tatuajes, que nada les importa, que aceptan la mediocridad, que no les interesa proyectarse en la vida, ni una pareja estable. Puede ser que sea éste el caso de muchos jóvenes, pero déjeme decirle, señor, que lejos está de ser el de todos. Me gustaría contarle que yo, que tengo 22 años, leo en mis ratos libres, tengo una gran preferencia hacia el folclore, toco la guitarra y hago música, ya que estudié música gran parte de mi vida. También le quiero contar que el año que viene, si todo sigue así, me recibo de licenciada en una carrera de grado de cinco años de duración la cual llevé totalmente al día. Que también trabajo de lunes a viernes desde los 18 años para sustentar mis estudios y que tengo un título de un curso de duración de un año el cual hice al mismo tiempo que cursaba mi carrera y trabajando. También me gustaría contarle que tengo una pareja estable y desde hace un par de años estamos muy enamorados, que tenemos un gran proyecto de vida, que nos habíamos comprado una moto, luego con más esfuerzo hace poco tiempo pudimos comprarnos un auto y ahora apuntamos a un hogar. Ya que usted, señor, lo único que hace en su carta es hablar de los jóvenes y no da ningún dato suyo, me interesaría saber cómo llevó su vida. Si a los 22 años tenía casi un título universitario en sus manos, un trabajo con cinco años de antigüedad, una pareja estable, una moto, un auto y un proyecto de vida como el que muchos jóvenes le aseguro tenemos.
María Celeste Trevisone
DNI 3.600.453