Otra víctima lo reconoció 15 años después
Luego de que se difundieran las fotos del presunto homicida de Alejandra Cugno, una mujer de la localidad cordobesa de Devoto que trabajaba de remisera relató que hace unos 15 años fue víctima de un ataque similar al que sufrió la docente santafesina, según presume, de manos del mismo acusado.

Sábado 11 de Julio de 2009

Luego de que se difundieran las fotos del presunto homicida de Alejandra Cugno, una mujer de la localidad cordobesa de Devoto que trabajaba de remisera relató que hace unos 15 años fue víctima de un ataque similar al que sufrió la docente santafesina, según presume, de manos del mismo acusado.

"Este triste episodio se habría evitado si en aquel momento se hubieran hecho las cosas como corresponde", dijo Elena Soledad Banz, y abrió un desgarrador relato que hizo ante el periodista Walter Vera de Cadena 3 de San Francisco. La mujer dijo que fue violada, estrangulada y golpeada hasta que perdió el conocimiento y el malviviente la dio por muerta.

"Ocupó mi remís en la terminal, me pidió que lo lleve a un determinado lugar y me trató muy bien durante el viaje. Era muy amable. Cuando llegamos a la salida del pueblo me señaló una chacra. En ese momento me puso un cuchillo de cocina en la garganta y me obligó a tomar por caminos rurales poco transitados", recordó en el reportaje radial.

La agresión. "Me hizo bajar del auto y me pidió que me desvistiera. Como yo no quise me pegó y tuve que sacarme algunas prendas. Me volvió a pegar para que me desnudara totalmente, me hizo tirar al suelo boca abajo, me ató de pies y manos con hilos de coser bolsas y empezó a estrangularme", contó Elena.

La mujer aseguró que lo hizo con tanta fuerza que le quedaron cicatrices en el cuello. "Perdí el conocimiento y cuando desperté estaba tapada con yuyos y ramas. Seguramente hice algún movimiento involuntario que él advirtió. Entonces tomó un palo y empezó a pegarme con fuerza en la cabeza. Recuerdo tres o cuatro golpes y ya no sentí nada más", reordó la mujer.

"Cuando desperté ya se había ido con el auto. Como pude me desaté y fui hasta una chacra abandonada. Estaba al límite, pero seguí hasta que llegué a otra chacra habitada. Las heridas en la cabeza eran muy grandes y perdí mucha sangre. La gente que vivía ahí me llevó hasta el pueblo".

"Después hice la denuncia, pero el tipo se le escurrió a la policía. Se fue de acá y nunca volví a saber de él. Es increíble que haya tenido que matar para que lo buscaran", reflexionó ayer Banz.