Jueves 20 de Noviembre de 2008
El pasado martes 11 de noviembre mi hijo Lisandro se dirigía hacia la Facultad de Medicina a presenciar una clase, aproximadamente a las 16, junto a dos de sus compañeros de estudio. Caminaban por la calle Suipacha, a la altura del 500, cuando sintió un fuerte golpe en la cabeza: advirtió que era un casco amarillo de los que utilizan los albañiles y que había caído de una obra en construcción allí situada. Adviértase la hora y el lugar: es una calle por la cual circulan muchas personas. Lisandro sólo sufrió un traumatismo sin pérdida de conocimiento y los responsables de la obra se hicieron cargo de la atención médica, gracias a que sus compañeros no se movieron de su lado y pidieron por la presencia del capataz o el titular de la obra, ya que sólo llegó un obrero a recoger el casco sin mirar a los chicos, quienes ya habían ido a pedir hielo a un kiosco y llamado a la policía. Como ciudadana, parte de una familia de trabajo, ciudadanos que pagamos impuestos y vivimos dentro del marco de la ley, creyente y convencida de inculcarles a mis hijos que sean personas de bien, me siento defraudada por la gente responsable de inspeccionar estas obras que invaden la ciudad. A esta gente que son inspectores, empleados de la Municipalidad, es decir, empleados nuestros, le exijo que cumpla con su deber y controle las condiciones de seguridad de las obras. Deben olvidarse de ostentar poder, ser más humildes y cumplir con su trabajo. Y a los ingenieros y contratistas, que dejen de escatimar gastos y pongan protecciones como corresponde. ¿Qué les parece si empiezan a trabajar en serio? ¿O van a esperar más muertes injustas? ¿O malos momentos como el que les tocó vivir a mi hijo y a mi familia gracias a todos los irresponsables e imprudentes, a quienes no les importa la seguridad de nadie? Se nota que sólo les interesan las ganancias. Esto no fue un accidente, es pura imprudencia. Los funcionarios públicos deben garantizar el orden a los ciudadanos y nada más. Nosotros nos merecemos caminar por la calle tranquilos, sin tener que correr riesgos que pueden y deben evitarse. Si no piensan hacerse cargo de su responsabilidad, repartan cascos a la población y así saldremos todos protegidos para volver sanos y salvos a casa.
Laura R. Zaghis Pujol, DNI 16.536.217, Laura_nob@hotmail.com