Domingo 27 de Diciembre de 2009
Después de leer la carta titulada "El flamante barrio Acindar" me quedé sin palabras, en primer lugar porque mi padre trabajó en Acindar y si bien tenía un buen salario era porque se quemaba vivo dentro de los hornos de la acería. El barrio era realmente un jardín y todos lo cuidábamos y manteníamos con la ayuda de la fábrica. Desde que ésta se trasladó a otra ciudad, el barrio cayó en un abandono progresivo por parte de las autoridades de turno y también de muchos vecinos, que ayudan con sus conductas a que ya no sea el que era. Creo que más allá de soñar con las nuevas tecnologías, debemos "soñar" con un barrio más limpio y seguro, y con ser un poco más solidarios con los que tenemos al lado. Por otra parte desearía fervientemente la vuelta del "país de las tres chimeneas", ya que fue para nosotros un símbolo del trabajo y de bienestar de muchas familias. ¿El Distrito Sudoeste aportará lo mismo que aquellas históricas chimeneas?
Gloria Rijo
glosanti@hotmail.com
N. de R.: El texto alude a una carta del lector Felipe Demauro, publicada el 23 de diciembre, en la que planteaba el cambio de perfil del barrio Acindar.