Otra manifestación de laicos opositores
Movimientos laicos, ateos, gays y lesbianas salieron otra vez a la calle ayer para repudiar las cargas policiales en su contra de los últimos dos días y protestar contra el uso de fondos públicos en la visita papal y la injerencia...

Sábado 20 de Agosto de 2011

Movimientos laicos, ateos, gays y lesbianas salieron otra vez a la calle ayer para repudiar las cargas policiales en su contra de los últimos dos días y protestar contra el uso de fondos públicos en la visita papal y la injerencia del jefe de la Iglesia católica en asuntos de política interna, según esgrimen ellos.

"Que no queremos Papa", "No a la violencia" o "Esta no es la juventud del Papa", cantaron unas mil personas mientras marchaban desde Atocha con la intención de llegar a la Puerta del Sol, pero finalmente se desviaron hacia Tirso de Molina para evitar nuevos incidentes.

La manifestación se desarrolló mientras decenas de miles de jóvenes participaban del Vía Crucis presidido por Ratzinger en pleno centro de Madrid.

Luego de la marcha antipapa que se realizó el miércoles pasado y tuvo correlatos anteayer y ayer, los peregrinos temieron por su seguridad. Grupos de personas que se identificaban como ateas reaccionaron contra los jóvenes que fueron a Madrid por la JMJ y no faltaron agresiones verbales y burlas en el subte y en los colectivos. Además, en varias oportunidades intentaron quitarles las mochilas. Pero ayer, el día amaneció más fresco y pacífico. Se reforzó notablemente la presencia de policías, aunque muchos peregrinos esquivaron abordar los subtes para evitar enfrentamientos.

Durante la espera de las celebraciones del Papa se realizan sinnúmero de actos que van desde diversos testimonios de fe, hasta ensayos de cantos y bailes que para el Pontífice ensayan numerosos grupos de jóvenes. En ese marco, sorprendió ver que muchos muchachos y chicas bailaron con canciones de Palito Ortega, entre otros cantantes latinos y, por su puesto, las infaltables sevillanas.

También se proyectaron videos sobre la vida de Benedicto y recuerdos de Juan Pablo II ante los cuales la multitud no podía dejar de aplaudir.