Sábado 04 de Abril de 2009
Antes que nada quiero agradecer a Carlos Peverelli por su carta publicada el 19 del corriente pasado, agradecer su humanidad y sus ganas de cambiar las cosas. Yo me sumo a sus dichos y además les cuento que vivo en la ciudad de Rosario, pero esa que queda de bulevar Oroño para el oeste, en donde los carros de caballos circulan libremente, y en donde a diario puedo ver el maltrato brutal que reciben estos animales, con cargas excesivas, azotes durísimos, sin herraduras, sin agua, sin alimento y demás barbaridades. Yo entiendo que esta "gente" que "guía" los carros están trabajando, pero le comento al intendente que yo para guiar mi "carro" necesito tener carné de conductor, seguro, patente, verificación vehicular, matafuego, luces en condiciones, etcétera, y además tengo que estar en total estado de sobriedad, y casualmente también uso "mi carro" para trabajar. Señor intendente, a pesar de que ya nos acostumbramos a que el dinero de nuestros impuestos vaya a una ciudad imaginaria (porque en la real se ven muy pocas obras de las que necesitamos), el problema de los carros tirados por caballos es bastante fácil de solucionar. Dejemos de meter la cabeza debajo de la tierra, eso lo hace otro animalito, el avestruz.
Rosana Zacnun
DNI 27.606.314