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Osella movió mejor las fichas que Coudet

El DT rojinegro logró neutralizar el poderío de los volantes canallas en base a disciplina y sacrificio. El Chacho no encontró el antídoto para sortear la presión y su equipo terminó confundido.

Lunes 25 de Abril de 2016

Los técnicos también jugaron su partido en el Coloso. Vivieron casi todo el juego de pie, dando indicaciones permanentes, protestando cada fallo de Fernando Rapallini y arengando a sus muchachos a puro grito. El derby terminó igualado en un resultado que nunca se abrió, pero desde la táctica y la estrategia Diego Osella estuvo claramente un escalón por encima del Chacho Coudet. La clave: Newell’s fue compacto, sólido, solidario, consciente de sus limitaciones y generoso en ataque para armar las tres chances más claras que hubo en la tarde del Coloso. Mientras que Central lució siempre incómodo, a contramano de la geografía y la pelota, sin la intensidad arrolladora de encuentros anteriores y así prácticamente no arrimó peligro al arco de Luciano Pocrnjic. Tuvo apenas dos aproximaciones (Lo Celso y Cetto), pero la pelota ni siquiera fue al arco, muy pobre si se tiene en cuenta que debía quemar las naves para seguir prendido en la lucha de arriba. Así, en el pizarrón hubo un técnico que proyectó un encuentro que se acercó mucho más a lo que ocurrió en el verde césped y ese sin lugar a dudas fue Diego Osella.
  Osella puso en cancha un equipo utilitario. Pragmático. Una línea de cuatro que nunca se complicó, que neutralizó a Marco Ruben a tal punto que el artillero auriazul no dispuso de ninguna chance clara de gol. Es más, el nueve canalla terminó el juego fastidioso, lejos de Pocrnjic y enredado entre Cáceres y Nehuén Paz. Los laterales Advíncula e Insúa fueron dos perros de presa y clausuraron su sector. Pero la clave de la supremacía leprosa estuvo en la mitad de la cancha.

Allí Diego Mateo fue un pulpo. Mordió, metió y no le dio tregua al talentoso Gio Lo Celso. Pomelo tuvo como ladero al aplicado Jalil Elías. Y el otro acierto de Osella fue ubicar al picante y atrevido Héctor Fértoli como carrilero derecho y a Maxi en la izquierda. Mientras que el Gato, que aportó sacrificio y un par de pisadas magistrales, flotó unos metros detrás del irrompible Boyé.
  En tanto, Central nunca pudo poner la máquina en funcionamiento. No logró salir prolijo desde el fondo con la pelota desde los centrales y además tanto Musto como Colman estuvieron erráticos, dándoles más pases a los contrarios que a los compañeros. Otro dato que refleja el flojo partido auriazul fue que ni Víctor Salazar ni el Kity Villagra pasaron al ataque, algo que convirtió al Canalla en un equipo angosto y previsible. Si bien Franco Cervi estuvo encarador y activo, siempre se encontró con un rival antes de poder dar la última puntada. Y no encontró en Gio Lo Celso, muy absorbido por la marca, a su compinche habitual para abrir grietas en el rival.
  Central no tuvo el plus de fútbol y energía para ir por todo. Hasta terminó abrazando un empate, que si bien lo dejó casi afuera de  la carrera por el título, al menos le permitió estirar a diez juegos la racha sin derrotas ante su archirrival. Y, por el lado de Newell’s, equiparó el trámite desparejo de la previa a puro corazón y con disciplina táctica. Es cierto que no le alcanzó para ganar, pero al menos la Lepra entregó esa imagen aguerrida y contestataria que tanto se le reclamó en los clásicos anteriores.
  La virtud de Osella fue armar un dispositivo para neutralizar a Central y lo consiguió. Y la pata flaca del Chacho estuvo en que su equipo lució desconectado, intermitente y lejos de su mejor versión, justo cuando el torneo entró en la recta final y sumar de a uno es un pecado que no deja soñar en grande.

Los cambios que hicieron en el partido

Los cambios que realizaron los entrenadores durante el juego incrementaron tanto los aciertos leprosos como los defectos canallas que hubo desde el inicio de la acción en el Coloso.
  Porque Diego Osella en el segundo tiempo realizó dos modificaciones y allí apostó como primera medida por Ignacio Scocco y fue justamente Nacho el que protagonizó la acción más clara de la tarde, cuando en el epílogo eliminó a Sosa y en el momento de definir abajo del arco lo despojó de la pelota con una barrida salvadora Víctor Salazar. Y la otra variante rojinegra fue, ya sobre la hora y tras la roja de Musto, el ingreso de Tevez por Elías, aunque el empate a esa altura parecía una sentencia previa.
  En tanto, por el lado auriazul el Chacho si agotó las modificaciones. También en el complemento el primero en ingresar fue Germán Herrera por Jonás Aguirre. El Chaqueño entró en la confusión generalizada y casi no pisó el área. Las otras variantes fueron Montoya por Colman y Delgado por Giovani Lo Celso, aunque los ingresados tampoco pudieron torcer el trámite con alguna jugada puntal.
  Osella debía salir bien parado del clásico y a pesar de no haber conseguido la victoria se retiró con la frente alta. Y el Chacho, aunque ayer no ganó, mantuvo su racha invicta como DT en los clásicos, con dos triunfos y dos empates.

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