Lunes 18 de Marzo de 2013
No puedo sentirme menos que orgulloso de tener en el sillón del representante de Dios en el planeta a un compatriota nuestro, la verdad que recibí la noticia con mucha alegría al igual que otros feligreses que compartimos la misma grey. Debo de confesar no obstante que pasé por unos momentos de angustia, sobre todo cuando se abrió el balcón, pensé para mí mismo a ver si aparece la presidenta leyendo un bando de los acostumbrados. Pero no, era Bergoglio el obispo que pone el pecho a la balacera del Ejecutivo, quizás asistido por un poder divino (no Magneto) que lo llevó al trono que se merece, no lograron hacer mella en su espíritu. Seguramente mucha gente estará buscando fotos con los dictadores, algo dirán, como si muchos de los que hablan no hubieran estado en este país en esa época. Dije una vez y lo repetiré hasta el cansancio que todos tenemos responsabilidades, hay que hacer un mea culpa y mirar para adelante, sino seguiremos empantanados. Gracias Bergoglio por esta alegría que en tu reinado nos prodigarás a nosotros los argentinos y a todo el mundo católico, será otra la circunstancia por la que el mundo nos conocerá. Pese a todo Argentina es una fábrica de talentos en el fin del mundo, y la suerte, le quiero recordar a la presidenta, es para los mediocres, yo particularmente le deseo éxitos.
Roberto Sánchez