Miércoles 27 de Marzo de 2013
En estos días estamos leyendo y escuchando sobre los planes que tiene el gobierno municipal para ordenar el caos del tránsito. Así aparecen entre los proyectos barbaridades como impedir que las más de 300 cocheras céntricas trabajen por hora, lo que convertiría a esos negocios en inviables; frente a lo cual, sin duda, cerrarían y arrojarían a la calle otro par de miles de autos. O el ya fracasado intento de la circulación de acuerdo al número par o impar de la chapa patente o la aparición de la impráctica bicisenda de calle Pellegrini. Todas medidas de difícil o imposible implementación. Mientras tanto, el caos se hace mayor día a día. Era todo previsible, se sabía que iba a pasar y no se anticiparon en nada, por eso asistimos a un debate con el hecho ya consumado. Ahora, mientras se les caen las ideas, ¿es tan difícil terminar con las dobles filas, que hacen imposible el tránsito? No parece, tal vez sólo falte la decisión. ¿Es tan difícil terminar con la locura de los motociclistas circulando con sus familias por todo Rosario y –al igual que los ciclistas– cometiendo todo tipo de infracciones, hasta circulando por las veredas? No parece, tal vez sólo falta la decisión. ¿Es tan difícil poner horarios estrictos para todo tipo de carga y descarga y reparto de supermercados? No parece, sólo aparenta que no hay decisión para hacerlo. Así también el respeto por las sendas peatonales, la falta de respeto de los familiares que llevan o buscan a sus hijos en los colegios, parecieran cosas que con decisión se pueden controlar. Tal vez mientras idean “el gran plan “ cambiaría radicalmente la ciudad sólo con la decisión de control que al momento nunca tuvieron.
Ricardo Martín / DNI 11.874.698