Viernes 26 de Julio de 2013
León Ferrari, nacido en 1920, iluminó casi un siglo entero de la cultura argentina y de otros países, como Brasil e Italia. Artista plástico provocador, comprometido políticamente, padre de un hijo desaparecido, dejó un aporte superlativo por su "debate" estético y también político con la Iglesia Católica. "Con la Iglesia discutimos cosas diferentes, yo planteo la cuestión del «suplicio prometido», pero la Iglesia no contesta", le dijo a este cronista durante una entrevista en su casa de la calle Reconquista -CABA-, en diciembre de 2004.
"¿Cuánta preocupación cree que tienen los «pecadores» por ir al infierno?", preguntó, luego, La Capital: "Cuando hablamos con amigos de este tema la gente se ríe, nadie cree en esto, parece una caricatura. Pero lo cierto es que esta visión del mundo se enseña desde centenares de escuelas y otras instituciones. Por lo tanto, es muy claro ver que muchas episodios de intolerancia de nuestra realidad cotidiana están relacionados con la enseñanza, de parte de la Iglesia, de este «derecho al castigo» al que piensa distinto", contestó el artista plástico. La entrevista que concedió Ferrari a La Capital fue en los días posteriores al incidente d el 3 de diciembre de 2004, cuando un grupo de fundamentalistas católicos atacaron y destruyeron parte de su obra en en el Recoleta.
Enviado por La Capital, aquel incidente en la Sala "Cronopios" del Centro Cultural de la calle Junín 1930 me contó, por pura coincidencia, como un testigo privilegiado, presente en tiempo y lugar. Derivaciones insólitas de los hechos me permitieron pasar una noche entera en un calabozo de la Comisaría 19 junto a cuatro de los militantes de "Cristo vence", autores materiales del ataque a parte de la obra de León Ferrari.
El Arzobispado de Buenos Aires, cuya máxima autoridad era por entonces Jorge Bergoglio, hoy Papa, acudió en inmediata y generosa ayuda para los cuatro jóvenes agresores detenidos. Abogados de estudios muy calificados fueron por ellos, consiguieron la libertad, aunque no pudieron evitar un juicio oral y una condena. Además de sentirse blasfemado en 2004, el ahora Papa Francisco instó a la "Guerra de Dios" contra la sanción del Matrimonio Igualitario, que fue ley en 2010. Las provocaciones artísticas de León Ferrari fueron, son y serán imprescindibles. Y se van a extrañar.