Opinión: "Pur cuá" soy carrocera
El documental "Carroceros" refleja la jerga y la forma de vincularse entre los fans de la película "Esperando la carroza"

Domingo 31 de Enero de 2021

Soy carrocera. Mis hijos de 11 y 15 años también. Mi gran amiga Sonia fue quien me introdujo en este lenguaje humorístico que mi entorno no comprende, obvio, porque no vio “Esperando la carroza” las decenas de veces que nosotros. Así que sólo lo ejercito con mi familia y en los 5 ó 6 grupos de Facebook a los que pertenezco, cuya condición es saberse el guión al dedillo y adaptarlo de la forma más genial posible a las circunstancias.

Hablando de circunstancias, a mi lora Beba, no sólo le enseñamos el famoso fragmento “yo hago puchero, ella hace puchero...”, sino que aprendió a decir “¿A dónde está mi amiga?”, cada vez que ve a Sonia. Opinarán que es bizarro, que estamos locos, pero utilizar este lenguaje es una sana forma de comunicación. Por ejemplo, no tiene precio decir (retar) a mi hijo con un “¿Quién te enseñó a dejar el toallón mojado hecho un bollo?”. Y que él responda: “Nadie, ¡aprendí solo!”. O que venga el otro “Oscarcito” -en la jerga carrocera a los hijos varones los llamamos así, y a las mujeres, “Matilditas”- buscando comida, diciendo: “La panza me hace unos ruidos...”, y que yo le responda: “¡Los ravioles me salieron durísimos!”. Y que del fondo salte el Oscarcito más chico y diga: “¿Y por eso tanto escombro?”.

También tenemos un cachorro. ¿Y cómo lo llamamos?. Oscarcito, obvio. No le íbamos a poner Cacho, como el hijo de la Emilia (“¡ese boludo!”). Y así, una comida fallida “no tenía cara de mayonesa”. Un hecho se minimiza con un irónico: “¡Qué tragedia tan horribleee”. A la mamá de alguien que no razona bien “se le juntaron los dos partos”. A alguno que tiene mal aspecto se le pregunta: “¿Qué te hicieron?, ¿Quién te dejó así?”. O el infaltable: “¡Qué horrible que está esa criatura! ¡Cada día más igual al padre!”.

Mientras escribía esta columna, Sonia me intimó: “Si no me llegás a nombrar, no sé ni cómo catalogarte, mirá”. Ayer hablábamos de la influencia de la luna en el humor de la gente y yo concluí: “Si existe el infierno, debe estar tapizado de alunados”. Bueno, “aquí también me piden que abrevie”. Les recomiendo “preparar unos drinks” y ver la peli, hasta que “sientan que se están herniando”... de la risa, claro. ¡Au revoir, tesoros!.