Once años a un conductor que discutió con su novia y la mató de un balazo en su auto
“Si la Negra me deja, la mato”. Carlos Famoso soltó esa frase durante una salida nocturna con una pareja de amigos. Su novia Cintia Paola Plee, de 21 años, y la otra chica que participaba de la cena se habían levantado para ir al baño. Los dos muchachos quedaron solos y Famoso pronunció esas palabras que resultaron premonitorias un mes después...

Lunes 22 de Junio de 2009

“Si la Negra me deja, la mato”. Carlos Famoso soltó esa frase durante una salida nocturna con una pareja de amigos. Su novia Cintia Paola Plee, de 21 años, y la otra chica que participaba de la cena se habían levantado para ir al baño. Los dos muchachos quedaron solos y Famoso pronunció esas palabras que resultaron premonitorias un mes después: el 24 de febrero de 2007, ambos discutieron en el auto porque ella quiso cortar con la relación y la chica terminó con un balazo el cráneo.
  Ese señalamiento quedó plasmado en el fallo dictado por el juez de Sentencia Luis Giraudo, quien condenó a Famoso a once años de prisión como autor de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y al pago de unos 200 mil pesos de indemnización a los padres de la chica. El imputado se encuentra actualmente en libertad bajo un régimen de sustitución de prisión preventiva. Y así continuará hasta que la resolución judicial quede firme, ya que la defensa del imputado y la fiscalía han presentado apelaciones ante la Cámara Penal.
  Cuando ocurrió el crimen, Famoso tenía 30 años y la relación con Cintia estaba lejos de pasar por un buen momento. Una amiga declaró en el juicio que el hombre “estaba separado de su esposa pero vivía bajo el mismo techo. Era un tipo agresivo que se peleaba con otros hombres por pavadas”, y en al menos una vez la víctima habría sido maltratada físicamente.

La discusión. Aquel día, varios testigos vieron a la chica caminar por Urquiza a media cuadra de Wilde con la cabeza baja y realizando ademanes como peleando con alguien que la seguía desde un Peugeot 206 azul oscuro. Era el auto de Famoso.
  Ese domingo, el imputado fue a la casa de Cintia a tomar mate con facturas. Sobre el mediodía se retiró a buscar a los hijos. Alrededor de las siete y media de la tarde, volvió a lo de la chica. Cintia subió al 206  estacionado a unos metros de la vivienda. Nadie pudo precisar durante el proceso cuáles fueron los motivos de la pelea, pero algo sí quedó claro.
  La joven volvió a su casa y juntó los últimos regalos que su novio le había hecho para clausurar la relación. “Decile chau al celular, que no lo vas a ver más”, la escuchó decir su mamá, que también declaró en Tribunales. Después, se subió al auto de su novio y desaparecieron.
  Alrededor de las 21, Carlos y Cintia estaban en el auto en Colombres, entre Eva Perón y Banegas. El hombre contó que tenía un revólver calibre 22 largo con papeles en regla que llevaba en el auto por seguridad. Declaró además que no tuvo intenciones de matar a Cintia y que el arma se disparó en forma accidental mientras jugaba con ella. Tras el impacto, Famoso llevó a la chica hasta la sede de una empresa de urgencias médicas y de allí en ambulancia Cintia fue conducida al Hospital del Centenario, donde murió a poco de llegar. También se comunicó con la familia de la víctima para “avisarles que había ocurrido un accidente”. Dos horas después, se presentó con su abogado defensor en la seccional 17ª y admitió su responsabilidad.
  El juez Giraudo consideró que no resultaba inverosímil que al momento de esgrimir el arma Famoso haya estaba “inmerso en el clima adverso planteado por la víctima” cuando ésta decidió interrumpir la relación. En ese sentido, el magistrado valoró los antecedentes de violencia que hubo en la pareja. “Cintia me contaba que Carlos era un tipo agresivo, y que llevaba un arma”, declaró una joven amiga. Volcó en su fallo los dichos de un testigo que fue junto a su novia a una cena con Carlos y Cintia un mes antes del crimen. Allí, el amigo de la víctima contó que en un momento se quedó solo con Famoso y que éste le dijo: “Si la negra me deja, la mato”.
  El juez infirió que el acusado, ante la decisión de su novia de poner fin a la relación, esgrimió el arma para hacerla desistir y accionó el disparador.
  El magistrado desacreditó entonces la hipótesis del disparo accidental y consideró que la acción debía encuadrarse como homicidio por dolo eventual. “Por más que Famoso no hubiese querido matar a la víctima, ni accionar el disparador del arma, lo cierto e indiscutible es que, acreditado como está, que por la forma de ingreso del proyectil en el cráneo de la chica, el cañón del arma estaba dirigido a la cabeza” de la chica. Por esa razón para el juez el hombre no pudo no representarse la posibilidad del resultado fatal.