Ofrecía trabajo a mujeres para luego abusar de ellas
Las llamadas telefónicas que un comerciante de la zona oeste habría realizado desde su casa a la de dos jóvenes mujeres terminaron por involucrarlo en un curioso caso de abuso deshonesto. El autor de esos ataques se hacía pasar por funcionario municipal y mediante una serie de charlas y entrevistas falsas con el pretexto de evaluar a candidatas para ocupar un puesto en la administración pública lograba ganar la confianza de sus víctimas.

Domingo 23 de Agosto de 2009

Las llamadas telefónicas que un comerciante de la zona oeste habría realizado desde su casa a la de dos jóvenes mujeres terminaron por involucrarlo en un curioso caso de abuso deshonesto. El autor de esos ataques se hacía pasar por funcionario municipal y mediante una serie de charlas y entrevistas falsas con el pretexto de evaluar a candidatas para ocupar un puesto en la administración pública lograba ganar la confianza de sus víctimas. Luego las invitaba a subir a su coche con la excusa de continuar el test en otro lugar y en ese momento aprovechaba para manosearlas.

Fueron dos los casos, idénticos en su mecánica, que llegaron a denunciarse en el Centro de Atención a la Víctima de Delitos Sexuales, también conocido como Comisaría de la Mujer. Uno de los episodios ocurrió a mediados de febrero y el otro al promediar julio. La policía llegó hasta la casa del sospechoso tras un rastreo de llamadas entrantes en los teléfonos de las víctimas en la época en que se realizaron los primeros contactos a través de ese medio.

Llamadas. "En los dos casos habían comunicaciones que fueron realizadas desde la casa donde vive este señor, que no tiene ni tuvo ninguna relación con la Municipalidad. Por eso quedó involucrado en las dos causas judiciales, pero en libertad porque lo que habría hecho no llegó a ser abuso sexual agravado. Hubo unos manoseos hasta que las mujeres, de entre 25 y 30 años, lograron salir del auto y escapar", indicó la titular del centro, la oficial Mariel Arévalo.

De acuerdo a la investigación realizada por ese organismo, las mujeres fueron contactadas en forma casual por medio del teléfono. Las víctimas declararon que un hombre les anunciaba que realizaba una encuesta en busca de personal para ocupar diferentes puestos en la Municipalidad de Rosario. "Formulaba preguntas clásicas para una requisitoria de empleo y, a partir de las respuestas que le daban las mujeres, obtenía datos como edad y cuestiones personales. Lo que llamaba la atención era que al principio fueron contactos telefónicos", añadió Arévalo.

La maniobra de engaño pasó luego al nivel de la charla personal. El supuesto entrevistador convocaba a la candidatas en cercanías del Distrito Municipal Centro, pero en base a la información obtenida previamente (como descripción), lograba interceptarlas antes de ingresar al organismo y de allí iban a algún bar. Luego el hombre las invitaba a su auto y allí ocurría la agresión.